Guadalajara (México) - El muñeco chaqueño Urbanito llegó hoy a esta ciudad mexicana, donde el domingo próximo tendrá la gran responsabilidad de coprotagonizar el partido inaugural del Mundial de Pelotudos, enfrentando nada menos que al último campeón, el oso Barney. El crédito chaqueño llegó con un fuerte retraso, debido a que por pelotudo habÃa perdido la conexión aérea Resistencia-Buenos Aires, y luego -también por pelotudo- tomó un vuelo que lo llevó a Alemania en vez de México. "Pensaba que Guadalajara quedaba ahÃ", explicó.
La presencia de Urbanito despertó interés en la prensa local, ya que los analistas lo consideran uno de los grandes candidatos al tÃtulo. "Asà como en el fútbol Messi recuerda a Maradona, en este mundial el argentino remite sin dudas al gran Jerry Lewis, uno de los mayores prodigios en la historia de la pelotudez universal", dice el diario La Reforma en un artÃculo publicado hoy.
En una conferencia para los medios, en la que se tropezó con cámaras y micrófonos, Urbanito prefirió la prudencia, y dijo que prefiere no colgarse la chapa de candidato. "Trato de superarme dÃa a dÃa, y no es fácil, porque siempre está el riesgo de que uno vaya volviéndose interesante o que una lesión te obligue a leer un libro, pero por suerte yo fui de menor a mayor. Pero sé que todavÃa me falta para llegar al nivel de tipos que admiro, como el prÃncipe Carlos o el marido de Adriana Aguirre", planteó.
En cuanto al encuentro con Barney, el domingo, admitió que el oso más pelotudo de la actualidad es el favorito. "Ganó cómodo el mundial anterior, y mantiene el nivel. Yo, de todos modos, pienso jugarle de igual a igual, pelotudeando desde el primer minuto", afirmó.
La conferencia finalizó abruptamente porque Urbanito prefirió ir directamente a la sala de prensa antes de registrarse en el hotel y subir a su habitación, lo que permitió que desconocidos, mientras hablaba con los medios, le robaran sus valijas y le ataran los cordones de una zapatilla con los de la otra, lo que provocó que se cayera al intentar perseguirlos. "Por suerte sólo llevaba pelotudeces", comentó.








Tardará, tardará.
Ni modo. Tampoco ingenio o compromiso del real, es decir, ese compromiso con alguna causa que puede llegar a poner en riesgo el empleo, la reputación,...