A veces, la humanidad parece avanzar. A veces, parece ser más pelotuda que antes. Es la sensación que genera la historia de Elena Puragghom, una joven que con toda su ilusión a cuestas quiso ingresar a la Escuela de Árbitros de la Liga Chaqueña de Fútbol pero fue rechazada en las pruebas preliminares.
"Me discriminan por ser mujer", dice ella. Desde la Liga, en cambio, el gerente de Relaciones Institucionales, Oscar Vargas, negó que se trate de un caso de discriminación de género. "Esta muchacha, en los partidos de prueba que se le tomaron, no deja concentrar a nadie, sobre todo cuando corre", indicó.
El presidente de la Liga, Angel Gigli, ratificó esa versión. "Además, vuelta y media, cuando le va a sacar tarjeta a un jugador, al momento de levantar enérgicamente el brazo para mostrar la tarjeta en lo alto, casi lo deja sin mandíbula del tetazo que le pega", sostuvo Gigli.
Vargas, más contemporizador, dijo que si bien la joven no está apta para el referato, "la idea no es cortarle las alas, así que lo que yo propuse en la Liga es que me permitan tomarla como secretaria". Ahora debe resolver el asunto una asamblea, ya que hay 14 clubes que también quieren contratar a la chica, en un loable intento por subsanar la discriminación de que fue objeto.








Tardará, tardará.
Ni modo. Tampoco ingenio o compromiso del real, es decir, ese compromiso con alguna causa que puede llegar a poner en riesgo el empleo, la reputación,...