El ya más que popular empresario Don Carlos, que viene protagonizando una serie de avisos publicitarios de la AFIP que promocionan el blanqueo de trabajadores y la entrega de tickets o facturas en las operaciones comerciales, se convirtió en el centro de una nueva polémica, al conocerse que el obrero que ganó su auto usado cayó preso porque el vehÃculo tenÃa pedido de captura. Don Carlos, ahora, niega haber sido el anterior propietario del coche, y su operario afronta el riesgo de recibir una condena de hasta 15 años de cárcel.
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El obrero caÃdo en desgracia Luis Tito Dachary, fácilmente ubicable en la publicidad televisiva de la AFIP (ver video abajo) porque es el operario chupamedias que cuando Don Carlos anuncia que se ganó un auto cero kilómetro por haber enviado facturas al organismo recaudador para participar del programa "Iva y vuelta", se pone a aplaudir y a avergonzar a toda la clase trabajadora diciendo "¡Bien Don Carlos!"
En ese video, el dueño de la fábrica -que en la publicidad anterior anunciaba que blanqueaba a los empleados que venÃa teniendo en negro- comenta que ganó un auto nuevo en el sorteo de la AFIP y entonces anuncia que va a sortear el coche entre el personal. "¿El auto nuevo, Don Carlos?", pregunta el padre del Kun Agüero, a lo que Don Carlos responde, muy banana: "Nooooo, el auto nuevo es para papito".
Es entonces que el patrón explica que lo que va a sortear es su coche usado, pero aclara de inmediato que "tiene sólo dos añitos, y está pipà cucú".
Lo que en la TV no se vio es que el ganador del vehÃculo es Dachary, aparentemente porque Don Carlos premia al chupapijas poniendo su nombre en todos los papelitos que habÃa introducido dentro de la caja de cartón con la que se realiza el sorteo, en razón de que habÃa sido el único laburante que en los últimos años no se plegaba a los paros reclamando el blanqueo del personal en negro.
Al escuchar su nombre como el ganador, el empleado se puso a saltar y abrazó a sus compañeros, quienes no ocultaron el profundo desprecio que le profesan, y le aplicaron una "masa" (golpiza masiva de unos 30 segundos de duración) ni bien Don Carlos desapareció del galpón.
Por lo que pudo determinar Angaú Noticias, los problemas para Tito comenzaron al dÃa siguiente, cuando fue citado por su jefe en una escribanÃa para hacer los papeles de la transferencia, y se encuentra con que tiene que abonar 2.700 pesos por el trámite. Recién después supo que el empresario, sin decÃrselo, le habÃa hecho pagar también la inscripción -a nombre de Don Carlos, obviamente- del cero kilómetro obtenido de la AFIP.
La segunda sorpresa ingrata fue el encuentro con el "coche pipà cucú" del empresario, que resultó ser un Fiat 125 modelo '73 con la carrocerÃa perforada en todas partes por el óxido, el tapizado de los asientos hecho mierda y el motor más baqueteado que el tujes de Silvia Süller. "La radio anda al pelo", le dijo Don Carlos, con su sonrisa ganadora, al entregarle las llaves, pero aclarándole que "le tenés que cargar dos litros de aceite cada ocho cuadras, porque pierde un poco".
Antes de retirarse, Tito obedeció al pedido de su patrón de que "le pegue una pulidita" al cero kilómetro estacionado frente a la fábrica, y después sà se subió al Fiat para sorprender a su familia llegando sobre cuatro ruedas y no sobre su añeja bicicleta balona.
Mientras avanzaba por una calle de Morón, en medio de tremendas explosiones de humo azabache y aceite quemado que salÃan del caño de escape, Tito fue detenido por un operativo de control policial, que le pidió los papeles del auto. Como provisoriamente lo único que el operario tenÃa encima era un papel escrito por Don Carlos a máquina, que decÃa "El auto es de él", el vehÃculo y su conductor fueron trasladados a una comisarÃa, donde se constató que el coche tenÃa adulterado el número de motor y una patente melliza.
Pero lo peor fue que de los registros policiales surgió que ese vehÃculo tenÃa pedido de captura desde marzo de 1992, porque en él huyeron cuatro sujetos que asaltaron una sucursal del Banco Galicia en Quilmes, llevándose 270.000 dólares. "Don Carlos seguro que puede aclarar todo", atinó a decir Tito, antes de recibir una tremenda biaba para que confesara haber participado del atraco.
"Yo trabajo en la fábrica de Don Carlos hace ocho años", dijo el obrero. La policÃa se comunicó con el empresario, quien desmintió el dato. "Si se fijan en los papeles que presenté ante la AFIP, él está trabajando para mà desde agosto", informó.
Don Carlos también negó terminantemente haber sido el dueño anterior del Fiat. Los papeles firmados por Dachary en la escribanÃa, efectivamente, consignarÃan que el obrero tiene el vehÃculo desde 1990.
Lo verdaderamente conmovedor es que cuando el empresario fue convocado a la comisarÃa para un careo espontáneo con su empleado, negó la historia del sorteo y todo lo demás. "No sé de qué habla este muchacho, evidentemente está acorralado y se pone a inventar cosas", le dijo al comisario. Tito, a cinco metros de él, aplaudió levemente (ya tenÃa las manos esposadas) y, con los ojos brumosos, dijo: "¡Bien, Don Carlos!".
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Enlace: Repercusiones de la nota de Angaú sobre el sorteo de la esposa de Don Carlos
Video Bonus: Don Carlos, un troesma
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Tardará, tardará.
Ni modo. Tampoco ingenio o compromiso del real, es decir, ese compromiso con alguna causa que puede llegar a poner en riesgo el empleo, la reputación,...