Tras obtener una enmienda de la Constitución Provincial que les garantiza la conservación de beneficios previsionales, los gremios estatales van por más, y exigirán a los diputados que también introduzcan una cláusula que asegure la provisión de bizcochos a todas las dependencias de la administración pública.
"Vemos con preocupación que con la excusa de la crisis financiera las bolsas de bizcochos prácticamente desaparecieron en muchos sectores del Estado, y en otros fueron reemplazados por galletitas saladas que nada tienen que ver con conquistas sociales históricas del sindicalismo del Chaco", dijo un vocero gremial que adelantó parte del plan de acción de los gremios.
El dirigente también condenó que en algunos pisos de Casa de Gobierno, "el noble bizcocho de grasa, hojaldrado, fue sustituido de manera engañosa por otro producto de panadería, muy inferior en calidad y sabor. Se trata de los ignominiosos bizcochos tipo 'moñito', que son más secos que culo de gliptodonte y sólo se pueden masticar tragando la mitad de la taza de cocido junto con cada uno de ellos", condenó.
La enmienda sería introducida en la Constitución como "Artículo 75 Bis", y el texto tentativo manejado por los gremios con algunos diputados de la oposición es el siguiente: "El Estado provincial deberá garantizar la provisión de bizcochos en tiempo, cantidad, calidad y forma a todas las oficinas de los tres poderes del Estado, sus organismos y empresas, así como a su Marina Mercante cuando ésta sea creada".
El segundo párrafo agregaría: "En ningún caso la bizcochización podrá prever una provisión inferior a una relación de ocho bizcochos (el culo te abrocho) por cada agente con desempeño laboral en el área provista. A este fin, se contabilizarán como agentes a todos los trabajadores del sector, sean cuales fueren sus situaciones de revista. En el caso de personal adscripto, podrán consumir los bizcochos de sus áreas de destino o de su áreas de origen, pero no los de ambas al mismo tiempo, debiendo dejar constancia de su elección ante escribano público y con debida notificación a la autoridad de aplicación".
El gobierno expectante
El "blindaje bizcocheril", como ya se lo menciona, obligó al Frente Chaco Perece Más a no rehuirle a la negociación, consciente de que oponerse a la iniciativa le ocasionaría al gobierno un alto costo político entre los estatales, ya de por sí calientes con la falta de aumentos salariales y el alargamiento del cronograma de pago de los sueldos.
No obstante, la orden dada por Jorge Hilton Capitanich a sus ministros y diputados es que moderen en todo lo posible el impacto financiero que tendrá el blindaje. Por eso el PJ propuso en la última reunión con los gremios que un texto adicional diga expresamente que "si en el mercado local no hubiera en existencia bizcochos de grasa hojaldrados, el Estado quedará autorizado a adquirir otros del precio inferior más próximo, y no estará obligado a comprar los hojaldrados que traen quesito rico", aclaración que pretende ser colocada en atención a que estos bizcochos son sustancialmente más caros.
Los sindicatos ven en el tema una veta a la que no piensan dejar de sacarle el jugo. "Vamos a redoblar la apuesta, y vamos a pedir que cuando no haya de los hojaldrados simples, la provincia tenga la obligación de entregar palmeritas", adelantó un dirigente que viene participando de las tratativas.
La Alianza, aparentemente de nuevo intentando sacudir la caja de la administración peronista, prepara en cambio un despacho propio, que plantea un esquema más sofisticado, con un desayuno "de invierno", consistente en chocolate con churros y masas finas, y otro "de verano" con café con leche, frutas de estación, jugos naturales, medialunas, mesa de tortas y karaoke libre en cada piso de la Casa de Gobierno.
.








Tardará, tardará.
Ni modo. Tampoco ingenio o compromiso del real, es decir, ese compromiso con alguna causa que puede llegar a poner en riesgo el empleo, la reputación,...