La lluvia caída ayer en Resistencia cortó una larguísima racha de meses secos o de precipitaciones casi insignificantes, si bien los datos oficiales indican que no fue suficiente como para llevar a valores normales el índice de acucharamiento parejeril (IAP).
"La verdad es que por el milimitraje (de la lluvia, ojo) esperábamos que la costumbre de 'hacer cucharita' en la cama con la patrona se recuperara de una manera más significativa, pero no fue así", dijo el licenciado Norberto Peñera Roulet, de la oficina local del Servicio Meteorológico Nacional.
El experto explicó a Angaú Noticias que en los países más desarrollados (17 cm de garompa para arriba), el IAP adquiere valores de hasta 0,86, mientras que en el Chaco llegó a un desesperante 0,04 de índice.
El IAP se calcula dividiendo la cantidad de cucharitas que hacen las parejas de un determinado lugar, en promedio, en en una semana, por los siete días de ese período de tiempo. El índice 0,86 mencionado en el párrafo anterior, así, se corresponde con una pareja media que se acuchara seis veces por semana (6/7=0,86). En cambio, el Chaco tiene un índice 0,04 porque en nuestra provincia el acucharamiento se redujo, en promedio, a una ocasión cada tres semanas (1/21=0,04).
Picos y abismos
Peñera Roulet comentó que el IAP comenzó a medirse en 1952, y que en los registros acumulados desde entonces el pico más alto del índice estuvo en el año 1989. "Fue en los meses de los cortes de luz diarios que se programaron en el último año de gestión de Raúl Alfonsín, por una crisis energética nacional. El índice subió en casi todas partes, sobre todo en la Patagonia, donde cagados de frío y sin calefacción, las parejas llegaron a un IAP promedio de 2,1, es decir más de dos cucharas por día y catorce por semana", mencionó.
En el Chaco, aquella vez, el promedio provincial fue 0,57 (cuatro cucharitas por semana). Y sólo hubo un momento peor que el actual: la última semana de junio de 1993, cuando se difundió el caso de Lorena Bobbit, la mujer norteamericana que le cortó la matraca a su marido en un ataque de furia. El hombre logró luego un reimplante, pero en un inaudito caso de mala praxis le reinjertaron la garompa al revés, por lo que vive condenado a orinarse a sí mismo. "Esa vez el IAP del Chaco cayó a 0,01, calculamos que porque todos los hombres estan muy impresionados por el episodio, y las mujeres demasiado envalentonadas", analiza Peñera Roulet.
El especialista señaló que el índice comenzó a caer sobre todo a partir de junio de este año. "Se dio una conjunción de factores -dice Peñera Roulet-, pero sobre todo el comienzo del atraso en el pago de sueldos a la administración pública, en el caso del Gran Resistencia, y la persistencia de la sequía, en el interior. Eso aplacó los ánimos y provocó un claro proceso de descucharización".
Sin embargo, los estudiosos del tema contaban con que a la primera lluvia importante la cucharita volvería a tener su cuarto de hora, ya que distintos experimentos confirmaron que es la posición sexual preferida en días grises y lluviosos. En la región, en jornadas así, también es muy popular la "cucharita colesterólica", que es como la clásica pero comiendo tortas fritas mientras se bombea. En cambio, el balance fue decepcionante: "Llegamos a 0,04, pero se varió muy poco, porque antes de la lluvia el IAP era de 0,03", dijo el vocero del SMN.
El experto se confesó pesimista sobre lo que viene. "Si bien se anuncia un ciclo de intensas lluvias, dudo que el índice varíe demasiado. Todavía quedan dos años del gobierno de Capitanich, y está la posibilidad de que en el 2011 vuelva Rozas o que el gobernador actual sea reelegido. Con esos factores, a quién puta le van a dar ganas de garchar", planteó.
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Tardará, tardará.
Ni modo. Tampoco ingenio o compromiso del real, es decir, ese compromiso con alguna causa que puede llegar a poner en riesgo el empleo, la reputación,...