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Gracias al Plan de Reconversión Laboral del gobierno, 37 zapateros subsisten ahora con la reparación de muñecas inflables

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El Fideicomiso para la Reconversión Laboral de Todos los Chaqueños en Pos de un Mundo Mejor hizo un balance de sus dos primeros años de existencia, señalando que merced a una inversión de apenas 44,3 millones de pesos, nada menos que 37 zapateros que estaban a punto de cerrar sus microemprendimientos, ahora subsisten con la reparación de muñecas inflables, oficio para el que fueron capacitados.



"Estamos muy conformes, porque cuando comenzamos con el Programa de Salvataje y Reformulación Cuántica del Sector Zapateril Provincial, muchos decían que se trataba de una acción gubernamental sin sentido, condenada al fracaso y onerosa para el Estado. Acá tienen, mangan de pelotudos, hablen ahora", dijo el ministro de Economía, Eduardo Aguilar, en el acto de entrega de nuevas máquinas de coser a los zapateros que participan del programa.

Entre los trabajadores, no había más que muestras de agradecimiento hacia el señor gobernador de todos los chaqueños, Jorge Hilton Capitanich. "Realmente estamos muy agradecidos al señor gobernador de todos los chaqueños, Jorge Hilton Capitanich", dijeron, tomados de las manos, según indica la gacetilla difundida por Casa de Gobierno.

Los testimonios de los beneficiarios dan una referencia clara y contundente sobre lo positivo de la acción oficial. "La verdad es que el mercado nuestro se nos había achicado muchísimo -dijo Leonardo Baraglio-. La gente cada vez más usa solamente zapatillas, u ojotas, pero sobre todo cada vez más anda en pata, por lo que casi nadie usa zapatos. Y los que todavía los usan son los garcas que no mandan a arreglar sus calzados".

Si bien en los últimos años los artesanos habían hecho el esfuerzo de ampliar su campo de accion y se dedicaban también a arreglar zapatillas, eso no bastó para volver viable su actividad. "Además la zapatilla es insalubre, porque cuando te la traen es que ya está muy baqueteada, y acá no hay el hábito de lavarlas aunque sea una vez cada dos semanas. Entonces ya ahí tenés un costo extra por el uso de mascarillas aromatizadas y guantes, pero así y todo surgen enfermedades profesionales como la quesificación de fosas nasales, que si no es tratada a tiempo puede povocar la muerte", indicó Fabricio Erkalen, de Sáenz Peña.

Una nueva vida

La capacitación para la reparación de muñecas, por eso, fue una salida en la que los trabajadores no creían demasiado pero que vieron como una última apuesta antes del cierre definitivo. "La verdad es que con las muñecas inflables salimos a flote, jio jio jiooo", dijo Edgardo Bevilaqua, el más veterano del grupo y dueño de un exquisito humor repleto de picardía y encanto.

El principal problema, ya advertido por los capacitadores, era romper la natural timidez del usuario provinciano de muñecas de fines sexuales. Por ejemplo, en los locales no hay leyenda alguna que haga referencia al servicio, sino cartelitos enigmáticos que dicen "Arreglamos eso", "Reparamos lo que vos sabés", "Si se te desinfló la mina, traela", y otros por el estilo.

Así, poco a poco, los clientes fueron apareciendo. "Al principio se los veía atormentados al entrar con la bolsa en la que traían la muñeca. Generalmente hacían la clásica: traían ocho pares de zapatos, y después de decirte el problema de cada uno, se hacían los que se acordaban de algo a último momento, y te decían: 'Ah, y acá tengo esta Yoli Bell de mi hija, que parece que se infla pero está pinchada'. Uno tiene que seguir la corriente nomás", comentó Bevilaqua.

Sin embargo, tampoco faltan quienes no tienen ningún reparo en reconocer su dependencia del objeto cuyo arreglo demandan. Francisco Velárzquez, que tiene su taller en Charata, dice que eso se da sobre todo "entre los gringos de la zona rural, que por ahí llevan muchos años viviendo solos. Algunos llegan llorando, te tratan de 'doctor', te agarran de los brazos rogándote que la salves, te dicen gimoteando desesperados que hasta la cena habían estado bien, que habian diiscutido un poco por boludeces del momento, pero que había amanecido hecha un bollo. Hay que estar ahí, porque la responsabilidad que sentís es tremenda", relató.

Entre los zapateros hay consenso en cuanto a que los casos más difíciles de resolver se dan en el área metropolitana. "Son personas que por ahí tienen acceso a otro tipo de información en materia sexual, que miran mucho el programa de la gorda atorranta ésa en Cosmopolitan, y entonces le entran a dar a la muñeca con cada idea rara, que la hacen de gom... que la dañan en poco tiempo y de modos que son muy difíciles de reparar", explicaron.

Poseedores de cientos de historias asombrosas, quizá sea Néstor Acuña, de Barranqueras, el que vivió la más sorprendente de todas. "Una vez -contó- vino un funcionario municipal, pálido, con la muñeca totalmente inflada, y en la otra mano un hipototamito, un patito y otro salvavidas tipo delfín. Me miró, puso la muñeca sobre mi mesita, y me dijo: 'Lo hahlamos, y queremos que le hagas una ligadura de trompas'".

 

 

 

 

 

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Actualizado ( Jueves, 08 de Septiembre de 2011 10:04 )  

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