El dirigente piquetero Tito López avaló ayer las sorprendentes afirmaciones de la señora presidenta de todos los argentinos, Cristina Fernández de Néstor Kirchner, y aseveró que el consumo intensivo de carne de cerdo "te deja la matraca todo el dÃa mirando pa'rriba".
López es considerado como una de las voces más autorizadas para hablar del tema, ya que durante años cortó el tránsito en el puente Chaco-Corrientes para reclamar que el Estado sostuviera la producción porcina por parte de su movimiento social. "Yo, antes, cuando comÃa choris, guisos o asaditos nomás, empomaba una o dos veces por semana. Ahora, con el tema de los chanchos, de cuatro enhebramientos diarios no bajo", reveló.
Tito confirmó que as palabras de la señora presidenta provocaron un fuerte imapcto en la demanda la carne de cerdo. "Antes la gente nos compraba, en promedio, un lechoncito por mes. Ahora fijate la cola que hay", dijo, señalando una fila de siete cuadras, con personas de todas las edades, esperando llevarse unos kilos de la preciada carne, que según CFNK tiene un alto poder afrodisÃaco.
Entre los clientes que aguardan en una de las chancherÃas de Tito, sin embargo, hay malhumor. "Es un embole, yo vine a las ocho menos cuarto de la mañana, y fijate: las cinco de la tarde y todavÃa estoy acá, esperando", se quejó Ignacio Benevik, un hombre de 67 años que está acodado en un corral y tiene una bandeja grande bajo el brazo. "Asà no van a atendernos nunca -agrega. Lo que pasa es que los que están encargados de la venta, atienden como mucho a tres personas seguidas, y después se ponen a culearse. Con esas pausas no me voy a ir más a casa", reprochó el sujeto.
Elisa, una mujer de 59 años que viajó a Resistencia desde Jujuy, dice tener mucha fe en la carne de cerdo. "Antes no cocinaba nada con lechón. Pero a partir de lo bien que le hace a mi marido, meto mucho el cerdo en las comidas. Hago con chancho costeletas al horno, bifes, milanesas, cazuelas, empanadas, pizzas, alfajores, flanes y helado", relató. "Gracias a eso mi marido duplicó su actividad sexual. Ahora cogemos dos veces al año", indicó.
López, en tanto, dice que la avidez que hay ahora en los consumidores está descontrolada de un modo peligroso. "La gente se desespera -dice-. Hay algunos que vienen, se llevan un chanchito y ya en la bicicleta lo van masticando. Otros andan siempre con una o dos patas de lechón en el bolsillo cuando tienen una cita. Y también están los pelotudos que confunden alimento con medicación, y se meten los chanchos por el culo, creyendo que hay que usarlos como si fueran supositorios", comentó.
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Tardará, tardará.
Ni modo. Tampoco ingenio o compromiso del real, es decir, ese compromiso con alguna causa que puede llegar a poner en riesgo el empleo, la reputación,...