El curioso incidente ocurrido en la carnicerÃa "JZ", de Resistencia, donde un supuesto atraco terminó con uno de los presuntos asaltantes asesinado, según el dueño del negocio "porque los delincuentes se dispararon entre sÃ", dio lugar a que diversos especialistas salieran en respaldo del comerciante. "Es una tendencia que se está viendo mucho: los delincuentes se revientan a tiros porque saben que están actuando mal", explicó el sociólogo Luis Venialgo.
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Los hechos se desencadenaron el jueves 28 de enero. Según Javier Zampayo, propietario de la abastecedora de carnes, esa tarde dos sujetos entraron al lugar y encañonaron a los empleados. De acuerdo al relato del empresario, cuando un empleado quiso salvar heroicamente la renta de su patrón cuchillo en mano, uno de los asaltantes disparó contra el otro, que murió segundos después.
La fiscal penal Carmen Scarpin, al llegar a la escena del crimen, vio que en el negocio ya no estaban los empleados y que no podÃa hacer pericias para ver si alguno de ellos habÃa accionado un arma de fuego. Zampayo dijo que lo que pasó fue que cuando los muchachos cumplieron su horario, él los mandó a sus casas. Además, hay que recordar que esa noche pasaban la repetición del extraordinario partido jugado un par de dÃas antes entre los seleccionados de Argentina y Costa Rica.
En sus declaraciones a algunos medios, Zampayo dijo sentirse "desprotegido" por el interés que mostró la fiscal en ver si al sujeto muerto lo asesinó su supuesto cómplice o alguien de la carnicerÃa. Y, por supuesto, contó con el apoyo masivo en radios y portales por parte de oyentes y lectores.
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Pasa mucho
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Venialgo, quien estudia desde hace años el fenómeno de la inseguridad en la región, habló con AN y dijo que la versión del empresario "es totalmente verosÃmil, porque después de tantos llamados hechos por la Iglesia en favor de la reflexión y la autocrÃtica, estos marginales están realizando un mea culpa, y tenemos datos de muchos casos de robos y asaltos que terminan con los chorizos disparándose entre ellos".
Como ejemplo mencionó que en noviembre, en San Bernardo, "dos muchachos entraron a una casa y en medio del proceso de meter todo lo que encontraban en bolsas, uno de ellos se detuvo y dijo: 'No, boludo, no podemos ser tan hijos de puta de estar haciendo esto'. Y se suicidaron los dos. La macana es que se mataron con tiros por la espalda y con la escopeta del dueño de casa. ¿¿Y puede usted creer que ahora el fiscal del caso trabaja sobre la hipótesis de que el autor de esas muertes fue él??", se indignó el profesional.
Otro caso similar se registró en Oberá, en diciembre. Tres muchachos que estaban cortando la cadena de una moto para llevársela, "de repente -dice Venialgo- se pusieron a pensar en la frustración que iba a sentir el dueño del vehÃculo cuando saliera y viera vacÃo el lugar, y entonces se mataron a hachazos. El propietario de la moto, un señor que vende leña para parrillas, no podÃa creer lo que pasó cuando salió y se encontró con los cuerpos despedazados. De la impresión recién pudo hacer la denuncia a los ocho dÃas, cuando un jardinero encontró algunos brazos enterrados debajo de los jazmines del patio de este señor".
Y la cortamos acá, porque no queremos que esta nota motive que nos encuentren a todos los redactores de AN muertos por reventarnos los cráneos entre nosotros con las CPU's.
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Tardará, tardará.
Ni modo. Tampoco ingenio o compromiso del real, es decir, ese compromiso con alguna causa que puede llegar a poner en riesgo el empleo, la reputación,...