Ignacio Saife es la imagen viva de la desazón. Está sentado sobre el capó de su auto, a un costado de la ruta 11, en el lÃmite con Santa Fe, con un montón de ramitas secas entre las manos. Cuarenta y un dÃas atrás eran un imponente ramo de rosas. No hubo caso, jamás llegó el "primer turista del año en el Chaco", al que la provincia pensaba recibir con obsequios y agasajos.
"Nacho está mal, porque se habÃa ilusionado mucho con salir en los diarios y los canales recibiendo al primer turista, al estilo de lo que suelen hacer en Mar del Plata en los primeros segundos de cada primero de enero. Pero no pudo ser", cuenta un asistente del director provincial de Turismo, mientras carga en el baúl los electrodomésticos que se habÃan adquirido para homenajear al viajero que no apareció.
El secretario sigue relatando: "Llegamos acá la noche del 31 de diciembre, muy entusiasmados. Calculábamos que Ãbamos a tener que esperar unos 15 minutos, como mucho, después de la medianoche. A las seis de la mañana ya estábamos un poco bajoneados, y ni te cuento cuando pasó toda la siesta, la tarde, y volvió a anochecer".
Pero Saife y los suyos no se iban a rendir fácilmente. "Nos dijimos que poca gente viaja un 1 de enero, que a lo mejor habÃa piquetes en otros puntos de la ruta, que por ahà en otras provincias era dÃa laborable", contó la misma fuente.
Las jornadas, sin embargo, iban pasando, y a la frontera provincial sólo llegaban camiones con cargas, chaqueños que volvÃan llorando desde lugares felices, miles de sureños que se dirigÃan hacia Misiones y traficantes de meteoritos. El 17 de enero se produjo un pequeño incidente, cuando el diputado nacional Luciano Fabris, procedente de Buenos Aires, se quiso hacer pasar por un trotamundos californiano para ganar una multiprocesadora y un ventilador de pie.
El 30, desgastados por la frustración, por las distintas opiniones sobre qué hacer y por las condiciones de vida (los cinco encargados del operativo dormÃan dentro del Chevrolet Astra en que habÃan viajado, se bañaban en las duchas de una estación de servicio y comÃan pollos hervidos y tortas fritas que les vendÃa un niño a caballo), Nacho y los suyos protagonizaron una escandalosa mini-asamblea en la que debÃan decidir si volver a Resistencia o seguir esperando. La reunión terminó a las trompadas, y el director sufrió la rotura de un diente al ser golpeado con el ventilador, que llevaba un gigantesco moño rojo y una tarjeta en la que un tatú carreta con gafas negras y ojotas daba la bienvenida.
Al dÃa siguiente, el debate se retomó, y el asunto se dirimió con una ajustada votación 3 a 2 a favor del retorno. Saife, que defendÃa la idea de permanecer en la ruta, dictó entonces una discutible resolución "de necesidad y urgencia" en la que desconoció el resultado y prorrogó por treinta dÃas más la estadÃa. El grupo mayoritario inició una campaña de mensajes de texto denunciando la actitud del director y pidiendo la intervención del gobernador.
Anoche, por lo que pudo averiguar AN, la espera seguÃa. Según reveló una fuente, Saife tuvo una crisis de nervios al atardecer, cuando se creyó ver llegar un automóvil con turistas, y resultó ser un coche de la AFIP con inspectores. Los demás lo calmaron dándole discretas cachetadas en el rostro, pero el mal ánimo imperante terminó transformando esa acción en una furibunda golpiza colectiva.
Barbudos, malolientes, con las ropas arrugadas como servilletas de papel y con sus cabellos pegoteados en virulanescos mechones, los miembros de la comisión de la Dirección de Turismo resisten en la ruta. "Son verdaderos héroes", valoró el ministro de EconomÃa, Eduardo Aguilar, en comunicación con este portal. La historia, seguramente, los pondrá en el pedestal que se han ganado con su formidable amor por esta tierra de paz y progreso.
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Tardará, tardará.
Ni modo. Tampoco ingenio o compromiso del real, es decir, ese compromiso con alguna causa que puede llegar a poner en riesgo el empleo, la reputación,...