Un duro revés sufrió el gobernador de todos los chaqueños, Jorge Hilton Capitanich, en el juicio de divorcio que promovió para intentar dejar atrás el gran amor vivido con Sandra Jurujujaja Mendoza. El primer y segundo mandatario provincial fue notificado de que si bien la custodia de las hijas del matrimonio quedará en sus manos, la tenencia del ministro de EconomÃa, Eduardo Aguilar, será para su ex eposa.
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"Coqui está hecho mierda, y Aguilar ni te cuento", contó en voz baja a AN un integrante del gabinete, que prefirió mantener su nombre en reserva por temor a dejar de ser ministro de Gobierno.
La notificación del tribunal que entiende en el proceso estuvo marcada por el dramatismo, ya que la oficial de justicia acudió a concretar el trámite en la propia Casa de Gobierno, justo cuando Capitanich realizaba una reunión de gabinete en la que el tema central era hablar mal del vicegobernador Juaneff Carloff Bacileff Ivanoff, a raÃz de las recientes crÃticas de éste al gobernador y su equipo.
En momentos en que los presentes hacÃan la jodita de llamar al teléfono interno de Ivanoff para decirle una guarangada y después cortar, festejando cada acción con risitas, apareció la enviada del Juzgado de Menores y Familia, acompañada de dos agentes policiales. "¿Capitanich Jorge Hilton quién es?", preguntó la funcionaria al ingresar al despacho. "Claramente soy yo, de manera indubitable", contestó el señor gobernador.
Fue entonces que se le entregó a JHC la cédula comunicándole de la decisión sobre Aguilar. Capitanich leyó en silencio, generando en los demás preocupación al ver que las manos le temblaban. Fue la oficial quien rompió el silencio, para confirmar: "Como verá, ahà se le notifica de la decisión de la señora juez de darle a la señora Mendoza Sandra Jurujujaja la tenencia del ministro Aguilar Eduardo Gardeliano".
Dos funcionarios consultados por AN coincidieron en relatar que en ese momento Aguilar quedó blanco como una hoja Canson, y que unos segundos después saltó de su sillón para intentar escapar por la otra puerta de la oficina, con tan mala suerte que se tropezó con una pierna del ministro Orban y cayó contra unas sillas. Los policÃas fueron sobre él, y lo tomaron de los brazos, alzándolo en vilo.
"Fue algo muy fuerte, muy chocante. Eduardo pataleaba en el aire, mientras los policÃas lo llevaban y aparecÃa una asistente social que le decÃa 'no llores, vas a estar bien, no llores que se te va a poner fea la carita', y él se prendÃa de los cuadros, del marco de la puerta, del saco de Judis", contó un integrante de la secretarÃa del gobernador.
En la planta baja del edificio, en la playa de estacionamiento, Sandra esperaba a Aguilar, al volante de una Hilux blanca. Hasta allà fue la comitiva judicial. "¡Nooo, camioneta Sandra nooooo!", se oÃan, desgarradores, los gritos del ministro. Luego siguió un chirriar de ruedas, un estruendo de chapas crujiendo y un motor sobreacelerado alejándose.
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Tardará, tardará.
Ni modo. Tampoco ingenio o compromiso del real, es decir, ese compromiso con alguna causa que puede llegar a poner en riesgo el empleo, la reputación,...