-¿A qué te dedicás? (Se quita la blusa, se sienta al borde de la cama y comienza a desprenderse los zapatos)-Soy médico. (Permanece de pie y recorre la habitación con la mirada)
-Mi madre siempre quiso que me casara con un médico... pero, ya ves (termina de quitarse los zapatos, se baja la pollera y se quita la ropa interior). Y entonces ¿qué querés hacer?
-Servicio completo.
-Está bien. Pero nada de locuras y ponéte los guantes (se acuesta en la cama boca arriba y permanece quieta)
-Por supuesto. (Abre su pequeño maletÃn y saca un bisturÃ)
(Lentamente corta a la mujer y explora con paciencia sus entrañas. Ella permanece tranquila. Examina el cielorraso que conoce de memoria. Piensa y hace cuentas, sólo le restan dos cuotas para terminar de pagar el televisor).
Sandro Centurión
(de su blog Lea despacio)
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Tardará, tardará.
Ni modo. Tampoco ingenio o compromiso del real, es decir, ese compromiso con alguna causa que puede llegar a poner en riesgo el empleo, la reputación,...