Los empresarios forestales que mantenían a obrajeros y sus familias en condiciones infrahumanas de vida salieron a brindar su verdad ante los medios, dolidos por la cruel campaña de desprestigio emprendida contra el sector. "Es como si importaran más esos tapes de mierda que nosotros", dijo Manuel Ignacio Benítez Roldán, vocero de los productores.
Con la voz quebrada (por tomar su botella de Dr Lemon demasiado fría), Benítez Roldán dijo que la difusión dada al caso "es tendenciosa, porque se mostró que teníamos a la gente durmiendo en taperas armadas con maderas y plásticos, que les pagábamos dos mangos y les descontábamos fortunas por las mercaderías que consumían, que hacíamos laburar a sus niños, pero en ningún lado se dijo que a cada uno se le había dado una cuenta de Messenger y otra de Facebook, y todo a cargo de la patronal".
El operativo se realizó en la zona de Los Frentones, donde en realidad la esclavización laboral se venía ejecutando desde hace años, pero tan tan tannnn bien, que ni el intendente, ni los concejales, ni la Dirección Provincial del Trabajo, ni ningún diputado de la zona, ni los dirigentes gremiales, ni ningún puntero de los grandes partidos, ni un cura, ni los medios, ni la cana, ni los inspectores fiscales, sabían que eso estaba pasando ahí cerquita. Aparentemente, los forestales habían comprado en Paraguay una pomada que, frotada sobre su área de explotación, la volvía invisible. ¡Cáspita!
Trabajadores sin códigos
Pero claro, las ganas de estos gentilhombres de producir y sumar para el país que todos queremos, chocó con la mariconería de los trabajadores, que careciendo de todo tipo de códigos habrían comentando en algún lugar equivocado sus condiciones de vida. Y fue el principio del fin.
Personal de la AFIP llegó al lugar y encontró a los laburantes viviendo como si en realidad estuviera arrancando el siglo diecinueve, no el veintiuno.
Los forestales se pusieron en pie de guerra, y amenazan con cortar rutas si los siguen inspeccionando (esto es pura verdad, lo juramos). AN dialogó sobre todo esto con Benítez Roldán.
-¿Admiten que tenían a los obrajeros en condiciones infrahumanas?
-Ellos son humanos, nosotros somos humanos. Las condiciones de explotación no podían ser de otro modo que humanas.
-Vivían en taperas armadas con plásticos y maderas.
-El plástico es uno de los grandes inventos de la humanidad. Los plásticos son sustancias químicas sintéticas denominados polímeros, de estructura macromolecular que puede ser moldeada mediante calor o presión y cuyo componente principal es el carbono. Estos polímeros son grandes agrupaciones de monómeros unidos mediante un proceso químico llamado polimerización. Los plásticos proporcionan el balance necesario de propiedades que no pueden lograrse con otros materiales por ejemplo: color, poco peso, tacto agradable y resistencia a la degradación ambiental y biológica. Las propiedades y características de la mayoría de los plásticos son fáciles de trabajar y moldear, tienen un bajo costo de producción, poseen baja densidad, suelen ser impermeables, buenos aislantes eléctricos, resistentes a la corrosión y a muchos factores químicos; aceptables aislantes acústicos (*). Lo de las maderas no sé cuál es la objeción, no dañan el medio ambiente. Nosotros les ofrecimos hacerles casas de estilo californiano, pero ellos no tenían pasaportes.
-¿Por qué trabajaban los niños?
-Les hace bien. Si el sistema previsional exige 30 años de aportes, significa que a los 38 o 42 años ya se van a poder jubilar y flor de tiempo libre que van a tener.
-Pero no iban a la escuela.
-Decían que les dolía la panza.
-A estas personas se les pagaba una miseria.
-Acá estamos lejos de las zonas urbanas, todo llega un poco tarde. Fíjese en mi escritorio: tengo el diario de anteayer, recién. La escala salarial que teníamos era la de 1972. Pero ya me avisaron que mañana nos llega la del '73.
-Además, está la depredación del monte.
-Eso es un verso de los ambientalistas. Es cierto, talamos quebrachos y algarrobos. Pero son árboles que si usted los rega bien y todos los días, en tres o cuatro semanas ya crecen de nuevo y tienen quince o veinte metros.
-¿Les pedían coimas para mantener estas condiciones de explotación?
-Nunca nos pidieron algo así. Nosotros lo dábamos voluntariamente.
-¿Qué les diría a las personas que quedaron impactadas por estos operativos?
-Que no se dejen engañar, que no crean todo lo que dice la realidad.
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