La ministra nacional de la Producción, Débora Giorgi, podrÃa presentar una denuncia por acoso sexual contra el gobernador de todos los chaqueños, Jorge Hilton Capitanich, luego de que éste la sorprendiera en una reunión con una broma de muy mal gusto, que escandalizó a los funcionarios que presenciaban la entrevista y dio lugar a una severa reprimenda por parte de la presidenta de todos los argentinos, Cristina de Néstor Kirchner.
El episodio se desencadenó en el inicio de una audiencia solicitada por Capitanich a Giorgi, a fin de solicitarle más apoyo para los productores chaqueños afectados por la sequÃa y gestionar una tanda publicitaria más para FM La Pauta. Capitanich concurrió acompañado del encuestador Sergio ElÃas, quien planteó la necesidad de que la nación subsidie a la opinión pública de las provincias, ya que de lo contrario 20 puntos valen seis.
En esos primeros minutos, la charla de los chaqueños con la ministra era sobre banalidades, ya que todavÃa habÃa algunos fotógrafos tomando imágenes del encuentro para sus medios. Fue en esa conversación que el señor gobernador le preguntó a la ministra "si querÃa vacunarse contra la gripe A", a lo que la funcionaria respondió tener entendido que no habÃa una vacuna eficaz contra ese virus. "SÃ, hay, y la vende Pirulo", retrucó Capitanich.
Al escuchar el burdo truco, ElÃas y los fotógrafos quedaron paralizados y concentraron sus miradas en Giorgi, con un descomunal deseo de que la señora ministra advirtiera la trampa que se le habÃa tendido. Sin embargo, quizá por una ausencia de vida barrial en su infancia, Giorgi abrió las puertas a la tragedia preguntando: "¿Pirulo?¿Qué Pirulo?". El gobernador, lejos de apiadarse de tanto candor, hizo el clásico gesto de poner las palmas de sus manos en paralelo sobre la mesa, separadas por unos 25 centÃmetros, al tiempo que respondÃa : "El que te enchufa ésta en el &@//º-*".
La ministra quedó inmóvil, mientras su rostro iba y volvÃa desde el infrarrojo al ultravioleta, soportando estoicamente la interminable carcajada de quince minutos que soltó Capitanich, que rió hasta tener convulsiones, golpeando reiteradamente la mesa con sus manos para que la liberación de energÃa fuera aún mayor, mientras su mirada -ya lacrimosa- saltaba de rostro en rostro buscando la complicidad de los demás.
Giorgi, finalmente, logró reaccionar, y se levantó de la mesa que compartÃa con los visitantes, para dirigirse a su escritorio, al mismo tiempo que el gobernador volvÃa a colocar sus manos en la vulgar posición, reiterando una y otra vez: "¡Estaaaaaa!", "¡Estaaaaaaa!", "¡Eeeeestaaaaaaaaa!"
Saliendo del estupor para ingresar a la indignación lisa y llana, la funcionaria tomó el teléfono para llamar al despacho de la señora presidenta, quien en esos momentos estaba retocando su espacio en Facebook. Cuando Cristina escuchó el relato, se dirigió de inmediato a la oficina de la titular de Producción, y entre ambas echaron a Capitanich a carterazos.
Anoche, en Olivos, Cristina y parte de su gabinete analizaban con la conducción del Partido Justicialista qué hacer. Las ideas giraban en torno a desafiliar al gobernador, permitir que Giorgi le formule una denuncia penal o contarle todo a Sandra Mendoza.








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Qué bueno que Cristina Fernández de Kirchner se haya dado cuenta de lo obvio. La Argentina necesita cierto control sobre la explotación de sus hidrocarburos....