Después de hablar sobre la “televisión cartoneraâ€, cuyo epÃtome serÃa Tinelli y la Grasa de las Capitales condensada en el abuso público de freaks y los chismes de la tarde, Luis Majul, en La Cornisa del domingo, recordó que el domingo anterior habÃa pasado un informe sobre la pobreza que hay “a 30 cuadras de la Casa de Gobierno del Chacoâ€. Para prevenir cualquier consecuencia emocional derivada de lo que estaba por mostrar, advirtió a los televidentes que las imágenes iban a ser muy fuertes, que hablaran con los chicos y que de todos modos las partes más duras, después de muchas discusiones con la producción, habÃan quedado afuera.
El material era una secuencia de fotos de ranchos, música incidental y testimonios sobre dos personas en situación de abandono. Nada que no se haya visto antes, pero sobre todo nada que ameritara llamar “informe†a ese clip. Porque era un clip benettoniano: la estética de la miseria y la vacuidad de la chicana para que nada cambie.
Por acostumbramiento o por paranoia pensé que tal vez le habÃan querido hacer una ‘operación mediática’ a Capitanich, pero, me dije, ¿por qué no apelaron a los Ãndices de pobreza e indigencia que, por muy manipulados que estén, siempre se pueden traducir en números infartantes? ¿Por qué no dejaron que Rolando Núñez, que algo conoce del tema, dijera algo sustancioso? ¿Por qué no recorrieron el basural municipal en vez de centrarse en una persona cuya situación, siendo obviamente consecuencia del abandono, no es generalizable? ¿Realmente querÃan mostrar la pobreza o estaban mostrando los dientes?
Pero si se evitaron la molestia de revisar los Ãndices, fueron menos indolentes con los chismes: el periodista que viajó a Resistencia averiguó que se estaba financiando la construcción de un estadio de fútbol con plata que se podrÃa usar para terminar con la pobreza, y lo mismo con unas torres para la clase media. Por una cuestión geográfica soy hincha de Central Norte y sé que no voy a conseguir un departamento en esos edificios, asà que no me pueden recusar. Dicho esto, me cabe agregar que tampoco en el asunto de las inversiones inmobiliarias hicieron un gran esfuerzo. Les alcanzó con mencionarlo.
Parece que por respeto llamaron a Capitanich y le contaron de qué se trataba el material, o directamente se lo mostraron, lo que está muy bien. Y le propusieron, para amortizar la llamada, un anticipado derecho a réplica. El gobernador, entonces, dio la cara en dúplex, lo que equivale a decir que se equivocó en dúplex: primero por tratar de explicar técnicamente un “informe†que apelaba a las emociones (a Majul la palabra “estructural†le pareció el prolegómeno de un verso politiquero), y segundo por acceder a una entrevista en la que el tribunal ya lo habÃa condenado.
Esto, si se quiere, es anecdótico, pero como decÃa, en el programa de ayer Majul recordó lo del clip del domingo anterior con la firme intención de enumerar sus consecuencias: a saber, que gracias al “informe†Capitanich habÃa cambiado a dos ministros: el de Gobierno y el de Desarrollo Social. El conductor, con su mejor cara de ciudadano molesto, estaba hinchado como una piñata.
Para cualquier chaqueño más o menos informado los dos cambios de gabinete se veÃan venir desde hace tiempo. El de Peppo porque tiene que asumir como diputado provincial, y el de Leiva porque, harto de administrar miseria en un ministerio que tiene menos recursos que una subsecretarÃa del área de Educación, decidió (hacÃa tiempo que jorobaba con eso) volver a sus pagos. Ninguno de los dos recibió ni memorandum ni correctivo por el informe de Majul aunque, claro está, a nadie le gusta que estas cosas se le vayan de las manos, y ninguno de los dos fue, comparado con sus predecesores, un “mal ministroâ€. Por lo menos tuvieron mejor suerte que los anteriores.
No se puede decir lo mismo de Sandra Mendoza, que ni tuvo fortuna con su ministerio ni pudo contestar las acusaciones de Majul “por razones de agendaâ€, pese a que le habÃa hecho saber a la producción del programa que querÃa su derecho a réplica.
Imagino que Capitanich habrá preguntado, no bien terminó el dúplex del otro domingo, “qué tal estuveâ€. Le habrán dicho, seguramente: “Bien, gobernador; usted siempre está muy bienâ€, como hacen los asesores financieros del señor Berns en Los Simpson justo cuando la empresa acaba de entrar en bancarrota. No importa, él sabrá cómo manejarse con sus secretarios. De lo que no hay dudas es de que la pifió, salvo que no haya podido decir que no (como en una pelÃcula de espÃas, pienso en el siguiente diálogo susurrado en un pasillo: “si usted no sale a respondernos destapamos todas las ollas del Chaco y despÃdase de sus sueños presidencialistasâ€, pero eso es ir demasiado lejos).
La conclusión que sà me cabe después de haber visto los dos programas es que el implÃcito “basura†delante de la palabra “televisiónâ€, o como le gusta a Majul llamarla ahora que se puso de moda, “televisión cartoneraâ€, deberÃa abarcar también a los programas periodÃsticos, su mediocridad e inmoralidad (insisto, si hubieran querido hablar en serio de pobreza e indigencia tenÃan material de sobra), o sea al “periodismo cartoneroâ€. Ahà sà podrÃamos decir, después de cada emisión de La Cornisa: “Cartón llenoâ€.
Remiul Ristanic








Tardará, tardará.
Ni modo. Tampoco ingenio o compromiso del real, es decir, ese compromiso con alguna causa que puede llegar a poner en riesgo el empleo, la reputación,...