Un grupo de niños del JardÃn de Infantes "La lombricita genuflexa", del Barrio San Cayetano, fue crudamente reprimido por personal policial, luego de que los chicos salieran a la calle a festejar la entrega de nuevos panes de plastilina en el establecimiento educativo.
Los hechos se desencadenaron a las dos de la tarde de ayer, apenas horas después de que otro episodio similar sucediera en la Escuela de Comercio de Franklin y San MartÃn, donde estudiantes secundarios celebraban la impresión de las remeras de la promoción 2009 y fueron garroteados por efectivos de la Seccional Tercera.
En el caso del jardÃn, todo ocurrió a partir de que un vecino del San Cayetano llamó al Comando Radioeléctrico para pedir dos temas musicales y denunciar que comandos juveniles de extrema izquierda estaban tomando el barrio con el aparente fin de violar a las mujeres, conseguir dinero para la compra de armas y droga, y encarar la toma del poder a fin de instaurar una dictadura marxista.
"Pensamos que era una broma de mal gusto, pero de todos modos enviamos una comisión policial. Resultó que era todo cierto: los pendejos estaban en la vereda, con explosivos plásticos en las manos y evidentes signos de estar bajo los efectos de estupefacientes, mientras entonaban la canción 'Manuelita', que como todos sabemos es una reivindicación del comunismo y la masturbación como forma de vida totalmente ajena al sentir de los argentinos", dijo a AN un funcionario policial que prefirió mantener su nombre en estado público, pero no lo anotamos.
El oficial relató que "cuando los sediciosos vieron la llegada de los efectivos, comenzaron a reÃrse y aplaudir, en una clara actitud de provocación. Se pidió autorización al Poder Ejecutivo para utilizar el avión oficial de la provincia a fin de bombardear el lugar, pero se nos denegó el permiso", agregó la fuente.
La directora del jardÃn, Fernanda Callejón Zinsalida, dio otra versión: "Los educanditos no tenÃan explosivos plásticos, eran las plastilinitas que un ratito antes les habÃamos entregadito, y si se reÃan era porque como a cualquier ninio, ver un uniforme policial les provoca asombro y admiración", sostuvo. "Puta, puta y encubridora", definió el comisario consultado por AN.
Lo concreto fue que al no conseguirse la autorización para el bombardeo desde aire, la dotación policial pidió refuerzos, logrando la llegada de otros 170 efectivos, que rodearon al grupo de niños y comenzaron a lanzar gases lacrimógenos.
"El objetivo central que nos planteamos fue evitar que pudieran tomar contacto con otros alumnos de jardÃn que temÃamos que estuvieran escondidos en los contenedores de residuos de la zona, o parapetados en las terrazas como francotiradores", dijo el jefe del operativo.
"Después -siguió contando- decidimos que habÃa que aprovechar al máxima la confusión generada en el enemigo, por lo que comenzamos con los itakazos lanzando postas de goma". Con los niños ya retorciéndose sobre el pavimento, llegó el turno del camión hidrante ("hidratante", según palabras de Jorge Morelo en su relato de los hechos del puente Chaco-Corrientes en diciembre de 1999), que acabó el trabajo de sofocación del intento golpista.
Además, justo en ese momento se produjo la llegada al barrio del general Alais, a quien Raúl AlfonsÃn habÃa encomendado en 1987 la represión de la sublevación carapintada en Campo de Mayo. El militar colaboró con las acciones de control, antes de seguir viaje hacia Capital Federal.
IncreÃblemente, con el correr de las horas distintos sectores fueron cuestionando el accionar policial. "Es al pedo, a la democracia no hay poronga que le venga bien", reflexionó el Comisario X. Las autoridades del jardÃn, por su parte, denunciaron que del establecimiento desaparecieron todas las plastilinas.
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Ni modo. Tampoco ingenio o compromiso del real, es decir, ese compromiso con alguna causa que puede llegar a poner en riesgo el empleo, la reputación,...