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Clelia Avila y el matrimonio gay: "Si seguimos así, van a despenalizar hasta la masturbación para consumo personal". Presentarán película sobre el tema

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La diputada provincial Clelia Avila reiteró su espanto ante la posibilidad de que el Congreso apruebe la ley que habilitaría el matrimonio entre homosexuales, y advirtió que "si seguimos por este camino, hasta se va a despenalizar la masturbación para consumo personal".



La legisladora radical, conocida por su discurso progresista y por haber fundado el "Ateneo Idi Amin" dentro de la UCR del Chaco, dijo recientemente que el matrimonio gay "va contra la naturaleza" y "exterminará la familia", por lo que advirtió que "si esa aberración se aprueba, el lunes, a más tardar el martes, van a arder Resistencia, Fontana, Tres Isletas, Chorotis (con perdón) y Salto de la Vieja".

Avila se encuentra preparando una marcha de antorchas para que los chaqueños puedan expresar su rechazo al proyecto radicado en el Congreso. A AN le dijo que la organización de la manifestación va muy bien. "Mucha gente nos está llamando, para ver cómo puede colaborar. Nosotros lo único que les pedimos a quienes van a venir es que traigan un poco de aceite para autos y un homosexual para poder quemar", comentó.

El viernes, en tanto, se hará una charla debate en la Legislatura, con un panel que estará integrado por el veterinario nuclear Carlos Urlich, el padre Cesqui, el Chaqueño Palavecino y Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis. También iban a formar parte de la movida Angel Rozas y Jorge Capitanich, pero al estar los cuatro jinetes, ya no era necesario contar con ellos.

Durante esa actividad, que se realizará en el recinto de sesiones de la Cámara de Diputados, se proyectará la película "Ramiro, el puto", filmada con fondos parlamentarios y encomendada a la prestigiosa ONG Ecoambiental, contratada por la Legislatura a razón de sólo 90.000 pesos mensuales para prestaciones tan calificadas como ésta.

La película fue concebida con fines didácticos y con la idea de proyectarla en colegios secundarios. El guión fue elaborado por asesores de la diputada Avila, y en verdad hace una lectura extremadamente ortodoxa del tema. Relata la historia de Ramiro, un estudiante universitario que, según el mismo personaje se encarga de contar, "a los 18 años se enfermó por mezclar pastillas en medio de una gripe y quedó homosexual".

El film, de manera muy evidente, pretende instalar la idea de que la homosexualidad es una enfermedad, y que como tal se puede curar o paliar. En la película, los mejores amigos de Ramiro se ponen de acuerdo para "heterosexualizarlo", tarea que inician contratando a una prostituta, acostándola en una cama y luego poniéndole encima a Ramiro. Luego acomodan los cuerpos de tal modo que el coito se concrete, y empujan entre todos las caderas del muchacho para que bombee a la chica.

En un giro repleto de imaginación, la ramera, de nombre Solange, comienza enamorarse de Ramiro. Los amigos la siguen contratando -cuando cobran el aguinaldo, eso sí, la usan ellos un rato-, pero ella ya deja de ofrecerse por las calles, y sólo está disponible para los llamados de los compañeros del protagonista. Solange hace un curso de tres meses de programadora, y luego, con una dosis muy discreta de petes, llega a gerente de una empresa informática.

Mientras tanto, los amigos de Ramiro se la ven en figurillas para impedir que el estudiante tenga recaídas. En una ocasión, lo deben despegar a duras penas de un repartidor de productos Cabalgata, con el que lo sorprenden al visitarlo para tomar mate. Entonces deciden reforzar la terapia con Solange. Viajan todos a la Isla del Cerrito, y allí se dedican durante seis meses a forzar las empomaciones de su amigo a la ex etaira, a razón de cuatro o cinco matraqueos diarios.

Con música de Vangelis, la película muestra los progresos de Ramiro, que de tener orgasmos aterradores, en los que grita como si le hundieran un hierro caliente en la nuca, pasa a explosiones de placer espléndidas. Casi de inmediato, se ve a Solange entrar a un consultorio, donde una médica (interpretada por la propia diputada Avila) le dice: "Felicitaciones, está embarazada de octillizos. ¡Cómo se nota que su marido no es homosexual!". Solange mira a Cámara y guiña un ojo, en complicidad con el espectador, mientras suena el hit "El gallo aprendió a nadar y la pata a cacarear".

El final es en cierto modo previsible. Ramiro aparece en el altar de una iglesia, y mientras suena el Avemaría, entra Solange, como un hermoso vestido blanco, su pancita incipiente, tacos altos y medias red rojas. Cuando en la ceremonia religiosa llega el momento de la colocación mutua de anillos, Ramiro saca de su bolsillo una foto del repartidor de Cabalgata, y la rompe delante de su flamante esposa. Desde el fondo de la iglesia, sale corriendo, llorando, el distribuidor de gaseosas.

Cuando la pareja sale del templo, los amigos lloran emocionados por el éxito obtenido. Ramiro los mira y les dice, socarrón: "¡Che, no lloren, parecen putos!". Los muchachos quedan paralizados, pero enseguida rompen en carcajadas. Antes de que aparezcan los títulos, sobre la pantalla, en la que Ramiro y sus compañeros se abrazan, aparece la siguiente leyenda: "Ramiro quiso y pudo dejar de ser puto. ¿Y vos qué estás esperando?".

Después figura un número 0800 para asesoramiento a personas en riesgo o situación de homosexualidad, servicio que funcionará en el despacho de la legisladora.


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Actualizado ( Viernes, 06 de Noviembre de 2009 02:03 )  

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