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Anticipo exclusivo: preparan el Programa Municipal 2010 contra Accidentes de Tránsito e Inundaciones

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(por Remiul Ristanic, desde Macedonia) - El esperado encuentro entre los concejales de todas las bancadas y las autoridades comunales de Resistencia fue atribuido a las renovadas energías de la Ing. Aída Ayala, ahora que, según apuntó un pibe que trabaja ahí, “se lo sacó de encima al plomo de Vallejos y conjuró la pesadilla recurrente de tener que opinar desde un escaño, cuando es más fácil hacerlo desde su despacho”.

 



Alrededor de 128 concejales se reunieron con la intendenta Aída Ayala en el Recinto de Sesiones de Brown 520, y “el balance fue muy positivo a pesar de los agoreros de siempre que hablaron de infiltrados del Poder Legislativo”. El resultado, en el que se presume influyó la ingesta desmedida de La Farruca, fue el Programa Contra Accidentes de Tránsito e Inundaciones que empezará a regir en enero de 2010. Aquí algunos puntos clave.



Cambio de denominación


Clarito: esos incomprendidos y a veces invisibles montículos callejeros conocidos como “Lomos de Burro”, ahora se llamarán “Grupas de Asno”. Todos estuvieron de acuerdo.



Excluyente: confiar en las Grupas de Asno.


La idea es que estas curiosas piezas arquitectónicas, en lugar de multiplicarse, crezcan en altura y funcionalidad.

Para la concejal Clarisse Pasmanter, arquitecta, la solución era “hacerles canteros encima, con flores tropicales y unos arreglos muy orgánicos”, pero la ingeniera Arechávala, por eso de que los arquitectos no son lo suficientemente machos, objetó que era “una mariconada”, y propuso levantar murallas de entre 6 y 18 metros de altura, rellenas con tierra de los asentamientos que rodean la ciudad y fierros viejos de las chacaritas para darle más resistencia, lo cual en sí mismo es un detalle poético (“Resistencia”, vite). La moción fue acompañada por cerca de 100 votos, al grito de “¡Somo’ la vida, somo’ la paz, a lo’ traidore’ lo siremo sa buscar!”.

Un dato que no se había tenido en cuenta antes de empezar a beber fue el de las aguas que corren turbias por la ciudad, arrastrando todo a su paso. El concejal Carlos Cabrera, sereno, analizó que las grupas tendrán ese otro propósito: “ser eficaces embalses cuando llueve, y piletas municipales cuando hace mucho calor”. Todos aplaudieron y empezaron a revolear los micrófonos al aire.

Volviendo a la finalidad principal del Programa, Walter Carbajal sugirió que “con suficientes lomos de burro, perdón, grupas de asno, en forma de muros transversales, serán pocos los vehículos que tengan espacio para acelerar a más de 60Km/h; estampados a esa velocidad (o menos) contra las murallas debidamente señalizadas, aprenderán la lección, no siempre morirán reventados como sapos, y con el tiempo descubrirán que si hubieran prestado atención en física en la secundaria, sabrían que la materia es impenetrable a no ser que se rompa algo en el intento”. Los presentes se emocionaron; incluso el concejal Hugo Maldonado se paró sobre una banca para felicitar al disertante.

La intervención de Mery Einyels Martina aportó más certezas. En efecto, “recién cuando todos se pusieran las pilas y aprendieran la lección, se habilitarían las puertitas de la parte de abajo de las grupas de asno”. Para pasar, los conductores frenan, se bajan y caminan hasta donde está el guardia; no hace falta que paguen ningún canon: van, golpean, un señor abre y, según lo amable que sea el conductor, lo deja pasar con el auto al compartimiento siguiente levantando unas inmensas compuertas adornadas con murales del arquitecto Alabe. “Si el conductor es antipático, el señor le pega una piña en la nariz y le dice: ‘regrese a su automóvil, por favor’ o ‘vuelva a intentarlo más tarde’ o ‘seguí participando, amigo’”.  Mientras la concejal Martina cerraba su alocución, entre la multitud se oyó una frase inquietante, aunque no pudo determinarse su origen: “Y como dijo otro gran político, voto por mí mismo, jua, jua, jua…".

A su turno, un concejal visiblemente alcoholizado que no le salía de encima a Eli Cuesta, apuntó: “Arriba del lomo de burro habría un caminito para que cruce la gente, con una baranda para no caerse. Desde ahí al principio se podrían ver los coches chocando contra las paredes como si fuera un espectáculo de lobos marinos, pero cuando el parque automotor se reduzca a una medida razonable, pondríamos trampolines, carritos de panchos y reinstalaríamos varias casas de citas, que al estar a esa cota sobre el nivel del Paraná quedarían afuera del espacio aéreo de la Provincia y ningún fiscal nos rompería las pelotas”. El curioso análisis fue celebrado con un brindis colectivo.

Es cierto que la ciudad cambiaría su fisonomía transformándose en una caja llena de compartimientos de no más de cien metros de largo, “pero generaría muchos puestos de trabajo”, según concedió el mismísimo José Barbetti, y haría merecedora a nuestra intendenta de otra invitación al programa "Política y Municipios".

 

Lo bueno de todo esto es que con el nuevo impulso que se le dará al Presupuesto Participativo, los lectores de AN podrán presentar iniciativas para resolver los problemas de tránsito en la ciudad. Vayan practicando.

 

 

 

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Actualizado ( Sábado, 19 de Diciembre de 2009 11:47 )  

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