Confirmando que los pueblos tienen los gobiernos que se merecen y que el chaqueño promedio padece una candidez rayana en la pelotudez más atroz, la gente común las llama "cucarachas de la luz" o "del agua", porque también aparecen en piscinas y piletas. Sin embargo, en el mundo cientÃfico los insectos que ahora invaden Resistencia, son conocidos como cucarachae asadiensis, pero más directamente se los denomina como lo que son: las temibles cucarachas carnÃvoras africanas.
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Los medios de la provincia, para variar, optaron por callar, asà como en febrero hablaban de "11 casos confirmados" de dengue, cuando los enfermos ya eran miles. Ahora, por una evidente orden gubernamental, directamente omiten hablar de la peligrosÃsima proliferación de los bichos asesinos. Pero AN se la re-banca, y por eso se abocó a investigar a fondo el tema.
Un ser muy versátil
Las cucarachae asadiensis comenzaron a ser conocidas en Argelia, durante el dominio francés. Los médicos militares europeos se estremecieron al recibir los primeros casos de soldados semidevorados por las cucarachas africanas, que se ocultan en la vegetación pero avanzan hacia las aldeas humanas en cuanto ven un tublo fluorescente encendido o una Pelopincho llena de agua. Son, coinciden todos los estudiosos de la especie, sus dos grandes debilidades.
"Una vez que se introducen a un hábitat humano, atraÃdas por la luz o el agua, no tienen reparos en abalanzarse sobre las personas. A diferencia de la cucaracha occidental, la africana no es católica, no condena las relaciones sexuales prematrimoniales y no teme al hombre. Al contrario, en cuanto lo huele, lo considera un alimento. Si en ese momento la cucaracha tiene hambre, buscará el modo de comer lo que tiene enfrente", explica el entomólogo Facundo Limareau, profesor de Ciencias Naturales de la UBA.
En los últimos dÃas, los insectos prácticamente se adueñaron del centro de la capital chaqueña. Las tomas fotográficas que acompañan a esta nota son elocuentes al respecto, y fueron tomadas por reporteros de AN con sus teléfonos celulares, a escondidas, ya que hay un claro pacto de silencio sobre el tema, que hace que quien ose fotografiar a una de estas cucarachas sea detenido de inmediato por policÃas provinciales o guardias privados.
L.H., un biólogo cordobés de vasta experiencia en el asunto, que colaboró con programas de Naciones Unidas en la materia, cree que el caso de Resistencia "ya es irreversible, o en todo caso llevarÃa décadas extinguir a estos insectos. Lo que se deberÃa hacer, de inmediato, es amurallar todo el contorno de la ciudad, y ya no permitir ningún tipo de contacto entre Resistencia y la civilización". Cuando se le señaló que en realidad nunca lo hubo, el experto contestó: "Bueno, prevenir cualquier contacto".
El especialista brinda datos que provocan escalofrÃos. Por ejemplo, una cucaracha puede poner, en un solo dÃa, 8 millones de huevos. "Todo depende de que el macho le estimule debidamente el clÃtoris", dice Limareau. A su vez, cada cucaracha bebé alcanza la adultez en apenas 3 dÃas, con lo cual, de una sola cucaracha pueden producirse, en una semana, 512 billones de insectos.
Por si eso fuera poco, se trata de una especie muy versátil. A diferencia del mosquito del dengue, el aedes aegypti, que sólo pone sus huevos en agua limpia estancada, la cucarachae asadiensis los coloca en ambientes lÃquidos limpios o sucios, en tierra, sobre mosaicos, dentro de reproductores de mp3 o en los pompones que sobre el culo llevan las tangas de hilo que usan las atorrantas para usarles la tarjeta de crédito a hombres casados.
"Miré y cubrÃan a mis padres"
¿Cómo actúa la cucaracha africana una vez que está rodeada de humanos? "Es un ser muy listo, que no tiene cerebro pero sà un sistema nervioso muy similar al de los concejales de Fontana", señala Limareau. Sus antenas funcionan como un perfecto radar que capta cualquier movimiento en 15 metros a la redonda y las señales de hasta 122 canales de televisión, incluidos los codificados porno. Por eso, la cucaracha pasa el 70% de su existencia apareándose. La especie tiene una relación muy estrecha con los escarabajos, a raÃz de que el cucaracho macho no es tan activo sexualmente como la hembra.
Cuando tiene hambre y está en su ambiente natural (la selva húmeda), la cucaracha vive de comer ciertos tubérculos, de la caza de otros insectos y de la pesca. En algunos barrios del sur, se dice que también aprendieron a vivir de ciertos planes sociales.
Sin embargo, la proximidad humana les despierta una irrefrenable tendencia carnÃvora. Maxwell Dobson, jefe del Area de Cuidados Intensivos del Hospital de Naama, en el norte de Argelia, accedió a un diálogo telefónico con AN, en el que explicó que "si bien las cucarachas tienen la capacidad de organizarse para un ataque masivo a una persona, son egoÃstas y generalmente prefieren intentar un abordaje individual, para asegurarse que se quedarán con las mejores partes y que no tendrán que compartirlas. Eso hace que muchas veces el insecto sea exterminado antes de lograr su cometido, y que la persona atacada se quede con la idea de que mató un bichito más, débil e inofensivo".
Dobson, al cabo de una experiencia de 20 años tratando casos de sujetos atacados por las asadiensis, dice sin dudar que "los puntos preferidos de ataque de esta especie son la nariz, las orejas, las pantorillas, la cintura, los hombros y el ojete". Las estadÃsticas señalan que las vÃctimas, en el mayor número de casos, son atacadas mediante un ingreso furtivo de la cucaracha al orificio auditivo, tras lo cual hace estragos.
"La prevención es muy difÃcil. Lo que nosotros recomendamos -dice Limareau- es no consumir vinos finos, ni dulces, ni comidas exóticas de alto costo, ni vestir prendas caras. Eso permite a la familia ahorrar e irse a la mierda".
En Resistencia, los casos de ataques cucaracheriles ya se cuentan por decenas, aunque el control gubernamental hace que sean registrados en hospitales y clÃnicas con referencias falseadas. Pero anoche, sólo en la terapia intensiva del Hospital Perrando, ya habÃa 15 personas en gravÃsimo estado por la acción de los insectos. Tres de ellas todavÃa tenÃan cucarachas masticándoles el cerebro dentro del cráneo, y los médicos sólo atinaban a echarles Raid por ambas orejas al mismo tiempo.
Para el final, como en todo buen informe dirigido a hacer que la población se cague en las patas, dejamos el testimonio de Mauricio B., un chico de 14 años que contó cómo, mientras caminaba por la peatonal, vivió la peor experiencia de toda su vida. "Mis viejos entraron a comprar chipás en un local que está casi sobre José MarÃa Paz. Adentro estaba todo lleno de fluorescentes, asà que estos bichos de mierda volaban y andaban por todos lados. Vi que algunos les subÃan por la ropa, trepando por las espaldas, y me causó gracia pensar en que se iban a asustar. Después me distraje mirando un culo, y cuando volvà a ver, las cucarachas eran como trajes vivos que cubrÃan a mamá y papá. Ellos se tiraron al suelo, se retorcÃan, se iban reduciendo, hasta que fueron un montón de huesos enredados sobre el suelo. Por suerte a mi celu no le pasó nada", contó el chico.
Pues sÃ, estamos rodeados, nos miran, y seguro detrás tuyo y escondidas bajo la mesa ya varias se hacen señas para organizar cómo van a lastrarte. Pero quién puta nos quita la alegrÃa del Mundial '86.
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Tardará, tardará.
Ni modo. Tampoco ingenio o compromiso del real, es decir, ese compromiso con alguna causa que puede llegar a poner en riesgo el empleo, la reputación,...