Las manifestaciones del juez de todos los chaqueños Ricardo Verdaguer Franco diciendo que el Chaco tiene "la mejor justicia de la Argentina" y advirtiendo que si prosperan las iniciativas del Foro por la Justicia Independiente la provincia se convertirá "en Corea del Norte, Afganistán, Bolivia o Venezuela", tuvieron una inesperada derivación cuando miles de personas comenzaron a agolparse en la Casa de Gobierno para preguntar dónde hay que firmar para lograr ese cambio.
La presión popular obligó a una ronda de consultas entre los ministros del gabinete y el gobernador interino, Juaneff Carloff Bacileff Ivanoff, frente al desconcierto que provocó la presencia de una multitud que rodeó a la sede del gobierno y ocupó las calles de 16 manzanas a la redonda. Por la tarde, se resolvió abrir un registro de firmas que oportunamente se elevará a la Legislatura, y que está encabezado por un petitorio para que el Chaco sea absorbido por alguno de aquellos países, o por todos al mismo tiempo. Lo suscribieron 602.000 personas.
Angaú Noticias desplegó a varios cronistas entre el gentío, y se encontró con conmovedoras historias de hombres y mujeres que se sintieron volver a la vida ante la posibilidad de que el Chaco deje de ser el Chaco, y pase a ser otra cosa. "Yo estoy muy contenta con esta oportunidad, señor", decía, recostada en un farol de la Plaza 25 de Mayo, Genoveva Martínez Heredia, una anciana de 86 años que viajó desde Misión Nueva Pompeya para pedir, en su caso, que el Departamento Güemes pase a formar parte del territorio afgano. "Tengo entendido que ellos son gente recontrajodida, autoritaria, intolerante, capaz de liquidarte de una -comentó la mujer seseando por la falta de dientes-. O sea que son muchos mejores que los hijos de puta que tenemos allá", analizó.
Luciano Beligoy, un muchacho de 19 años que vive en San Bernardo, dijo en cambio estar ilusionado con la integración del Chaco a la soberanía boliviana. "Debe ser re-grosso tener un presidente indio. O mejor dicho, debe ser re-grosso tener un país que elige un presidente de entre sus indios, en lugar de cagarlos de hambre y en vez de tener jueces turros que dejan que intendentes fachos y diputados corruptos se los culeen de ida y vuelta", reflexionó, con ese candor de nuestra juventud, el muchachillo.
Todos somos Corea
Claudio Miranello, empleado público de 52 años, se subió a un árbol de la calle Mitre para desplegar una pancarta en la que se leía: "Todos somos Corea del Norte". Ante la requisitoria de AN, aceptó bajar y cruzar unas palabras. "Tengo entendido que los coreanos, a los que le afanan al pueblo, los hacen de goma. Acá te los tenés que bancar haciendo caminata en las plazas, rascándose las conchas en el San José, como el caso de Carozo, o ¡postulándose otra vez a cargos públicos! Y todo por jueces y fiscales mamagarompas que si vos los cagás a piñas a uno de esos chorros, o les gritás 'hijos de puta', ¡te condenan a vos!", planteó.
La elección de Mariana Lovardi, vendedora de quiniela, es, sin embargo, Venezuela. "Chávez me cae para el orto, pero está bueno que ellos ya tengan petróleo, así no tenemos que buscar acá, y por ahí con ellos logramos que las estaciones de servicio nos dejen de enhebrar con el servicio de playa", reflexionó. "Pero habría que ver si allá no hay un Franco -remarcó-. Si hay, entonces sí, mejor Corea del Norte. O Kosovo, o Namibia, o The Conch of the Lorr".
Al cierre de esta edición, en cambio, comenzaba a circular la noticia más temida: aparentemente, seguiríamos siendo lo que somos.
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