AÃda Máxima Ayala y su gabinete fueron protagonistas de un asombroso milagro en una campaña envagelista realizada el fin de semana pasado en el estadio de Central Norte. Ese dÃa, la intendente de todos los resistencianos y parte de su equipo fueron destinatarios de un encendido rezo masivo que tuvo resultados prodigiosos.
El anuncio fue efecutado a la multitud por el pastor que dirigió la oración en favor del grupo de funcionarias. "AÃda y las chicas ¡ahora pueden ver los barrios!¡Aleluya!", proclamó, provocando una exclamación de júbilo en los miles de asistentes.
Impresionante constatación
Un par de minutos antes, el gentÃo habÃa podido escuchar, emocionado, el testimonio de Máxima. "Desde hace casi siete años no podemos ver los barrios. Cuando salimos del centro, quedamos ciegas. Por eso algunos problemitas, como las calles hechas mierda, la falta de desmalezamiento, la recolección de residuos cada vez que pasa el cometa Halley y la permanente pérdida de espacios verdes", dijo Ayala.
La intendente, tanteando en el aire para encontrar el micrófono, agregó que fue también por eso que firmó contratos para tercerizar servicios que deberÃan ser prestados por la misma municipalidad con su personal, y que eso mismo causó además que hiciera algunas compras importantes sin licitacion, como la de la lujosa camioneta en la que se moviliza.
Como para constatar la gravedad del problema, y aprovechando que el estadio se encuentra sobre la avenida Castelli, una de las fronteras del centro y la periferia sur, el pastor llevó a Máxima al eje central de esa arteria, y verificó que si la intendente daba un paso hacia el norte, tenÃa una visión perfecta y de inmediato comenzaba a arreglar baches y retirar basura. Pero si avanzaba apenas un metro en sentido contrario, extendÃa las manos al vacÃo, confesando sentirse en la más absoluta de las tinieblas.
Luego del milagro, se produjo una escena muy tocante, ya que apareció Raúl Porchetto en el escenario, y comenzó a interpretar "Reina Madre", tema que cantó mientras llevaba de la mano a Máxima hacia la parte posterior del estadio, hasta hacerla recorrer el Barrio Llaponagat y otros aledaños.
"Pero madre, ¿qué está pasando acá?/Son igual a mÃ, y aman este lugar/tan lejos de casa, que ni el nombre me acuerdo", cantaba Ayala junto a Porchetto, mientras manos de niños salÃan desde los huellones de las calles de tierra, saludando a la jefa comunal.
En definitiva, un dÃa inolvidable para la cristiandad.
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Tardará, tardará.
Ni modo. Tampoco ingenio o compromiso del real, es decir, ese compromiso con alguna causa que puede llegar a poner en riesgo el empleo, la reputación,...