La diputada Clelia Avila, de la UCR (Unión de Catacumbas Retro), dio ayer una nueva vuelta de tuerca a su encarnizada oposición contra el matrimonio gay, al presentar un proyecto dirigido a prohibir por ley no sólo ese tipo de enlace civil, sino también la amistad entre personas del mismo sexo.
"Acá hay que cortar por lo sano. Si hoy hay sectores que se atreven a hablar de matrimonio homosexual es porque antes esas personas que quieren casarse con seres de su mismo género fueron amigos. Y claro, tanta amistad, tanto jueguito de la lucha, tanto marcarse a presión en los partidos, o en el caso de las nenas tanto jugar a las visitas, terminan toqueteándose y cometiendo estos degeneramientos", dijo la legisladora.
En declaraciones al programa "La Sonda Saltamente Positiva", que se emite por FM La Pauta, Avila se mostró eufórica por la masiva convocatoria de anoche, donde unas trescientas personas repudiaron los intentos del Congreso de aprobar una ley de matrimonio gay y de sancionar la despenalización del aborto.
Avila, quien también sorprendió semanas atrás diciendo que "se puede curar a los homosexuales", adelantó que "para demostrar que no queremos hacerles daño a los gays, sino todo lo contrario", también presentará un proyecto "para que el Estado cubra el tratamiento médico de desmaraquización y destortización".
El poder del amor
Luego de marchar por las calles del centro, la manifestación confluyó en un espontáneo acto en el cual la oradora principal fue la diputada, quien dejó en claro que "de ningún modo esto debe interpretarse como un acto de desprecio a los homosexuales, que prácticamente son seres humanos".
"Con amor, queremos que ellos entiendan que son hermanitos que tomaron el mal camino, que se confundieron y deben hallar la brújula nuevamente. Los queremos, porque son prójimo nuestro. Lo único que buscamos es que dejen de ser los repugnantes gusanos inmundos y abyectos que son hoy", dijo Avila, conmoviendo a la multitud hasta las lágrimas.
La legisladora también se preguntó "cómo alguien puede no oponerse al matrimonio gay, si hasta el matrimonio heterosexual es en cierto modo asqueroso, porque mucha gente tiene la costumbre de casarse y luego tener relaciones carnales. Son depravados que prostituyen la sagrada institución del matrimonio. Pero igual, hablar de no permitir el casamiento entre personas de distinto sexo es algo que vamos a debatir más adelante", planteó.
Un momento muy tocante (en lo emocional) se dio cuando un muchacho se abrió paso entre la multitud y se echó a llorar a los pies de Avila, diciendo, entre sollozos, "me gustan los hombres y ya no sé qué hacer". La legisladora, con infinita ternura, acarició la cabellera del joven, y luego, con amorosa mirada, instó a la multitud a "rezar por este puto de mierda".
Después, el gentío se dispersó entre cánticos y villancicos.
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