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Exclusivo: logramos poner cara a cara a Jorge Hilton Capitanich y la joven que dice estar perdidamente enamorada de él

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Michelle Notagay, una de las ocho millones de modelos más cotizadas de la Argentina, sacudió el ambiente político y artístico al confesar públicamente su amor desenfrenado por Jorge Hilton Capitanich, el señor gobernador de todos los chaqueños. Tras su revelación, AN logró concretar el primero de sus sueños: tener un mano a mano con JHC.


El dato sobre el amor unilateral de Michelle fue sacado a luz por la agencia informativa Nova, que indica que la chica -de 20 años- es de Castelli. El artículo, redactado con un exquisito conocimiento del idioma español, dice que la joven es "de descendencia aborigen". O sea que los muchachos quisieron decir "ascendencia", o la chica ya tuvo nenitos.

"Estoy profundamente enamorada del gobernador de mi provincia, Jorge Capitanich, porque es un hombre muy seductor", dice Nova que dijo Michelle, confirmando que el amor es ciego. Además se declaró "ilusionada y con chances", desde que Capitanich se separó de su ex esposa, la actual diputada nacional Sandra Jurujujaja Mendoza.

"En Castelli, mi ciudad, el gobierno de Coqui fomentó la construcción de un moderno hospital que cuenta con 12.500 metros cuadrados, y se invirtieron 54 millones de pesos, el cual viene a cubrir una demanda histórica de los pobladores del Impenetrable", dice Michelle en la nota de Nova, demostrando dos cosas: que en sus ratos libres le gusta medir las dimensiones de las obras que se hacen en su pueblo, y que a sus declaraciones de amor se las escriben en la Dirección de Prensa de Casa de Gobierno.


El encuentro


Conmovidos por la pasión popular y por la dulzura del sentimiento de Michelle (vocablo quechua que significa "la que va a la mandioca como el chancho a la batata"), Angaú Noticias tomó contacto con la bella muchacha, quien automáticamente preguntó: "¿Son periodistas?¿Me pueden conseguir una entrevista con Coqui?"

Supimos así que teníamos un desafío por delante. Cuando llamamos a la secretaría privada del gobernador, transmitir nuestra intención de poner cara a cara a Jorge Hilton con Michelle nos costó casi 800 pesos (todo por esa maldita costumbre de los gobernadores de tener secretarías privadas en vez de estatales).

Casi cuando estábamos rendidos, llegó la respuesta anhelada: "El señor gobernador de todos los chaqueños los espera a ustedes y a la señorita Notagay en la residencia oficial de la calle Saavedra, el jueves a las 20.30".

Llegamos a la casona a las 20.25. Desde la esquina se acerca caminando Michelle, con altos tacones blancos y un vestido corto, de color beige, que le resalta los pechos y las caderas. "Estoy re-nerviosa, desde las cuatro de la tarde que estoy allá, esperando. Ni siquiera me dio la cabeza como para ir a medir los metros cuadrados del Hospital Perrando", nos dice.

La guardia policial nos abre el paso, y nos sentamos en una antesala de sillones de tono marfil. En las paredes, cuadros con retratos de las hijas del gobernador, de Cristina Fernández de Kirchner y de Julio Pautman. Un mucamo nos ofrece un refrigerio. Michelle dice que no; nosotros pedimos seis hamburguesas, y si por favor nos las pueden dar envueltas en una bolsita.

El tiempo pasa, anodino, Michelle se friega las manos de un modo casi enfermizo,y se ríe de cualquier tontería. Al fin, la puerta se abre, y Jorge Hilton aparece, vestido con total informalidad. Es decir, saco y pantalón negros, corbata azul y camisa blanca pero con el último botón desabrochado.

AN: Gobernador, ella es Michelle Notagay.

JHC: Yo estoy en contra del matrimonio gay.

AN: No es gay, es Notagay.

JHC: También estoy en contra del matrimonio Notagay.

MG: Yo estoy enamorada de usted, señor gobernador. Nunca antes un hombre me hizo un hospital de 12.500 metros cuadrados.

JHC: En realidad son 12.527, porque los alféizares de las ventanas sobresalen de las paredes a razón de cuatro centímetros de profundidad por dos metros de largo cada uno. Si tenés en cuenta la cantidad de ventanas, reducís todo a centímetros, y después lo llevás a metros cuadrados, resulta que...

MG: ¿Usted se separó en serio? Porque yo no quisiera ser la segunda de nadie, me entiende. Mi mamá me enseñó eso.

JHC: Sí, me separé, pero para el divorcio falta todavía. Falta arreglar el tema de la custodia.

MG: ¿Usted pidió la custodia de las nenas?

JHC: No, yo pedí custodia para que ella no me reviente a piñas cada vez que me cruza en algún lado.

AN: Gobernador, le pedimos disculpas si parecemos imprudentes o incluso desubicados, pero algo que se nos había ocurrido en el portal era que usted se olvidara por un momento que estamos nosotros, y que hablara con Michelle como si estuviera en alguna de aquellas peñas universitarias donde conoció a Sandra, y simplemente se dedicara a hablarle y a seducirla, si cabe el término.

JHC: No sé, yo a las nueve teng...

MG:  ¡Ay, sí, me encantaría!¡Porfa Coqui, porfa porfa porfaaa!

JHC (algo fastidiado): Está bien.

MG: ¡Síiiiiiii!

AN: Gracias, señor gobernador.

JHC: ¿Siempre venís por acá?

MG: No, no sabía que se podía entrar a las residencias de los gobernadores.

AN: Michelle, es como un juego, olvidate de la residencia, vos y él están en una peña, en un boliche, en un pub, entendés.

Capitanich mira a los costados, chequea su celular, se mueve a cada momento el nudo de la corbata.

JHC: ¿Te gusta Adam Smith?

MG: Me gusta Robbie Williams.

JHC: No lo leí.

MG: ¿Qué es lo primero que te fijás en una mujer?

JHC: Si tiene superávit fiscal primario.

MG: Ah.

JHC: Sí.

Ambos quedan en silencio, sin saber qué hacer.

MG: Lindos muebles hay acá.

JHC: Sí, simétricos, además. Y estáticamente estables.

El cronista hace un gesto al gobernador, un movimiento de cabeza y mano que insta y alienta a reiniciar el avance del macho sobre la hembra.

JHC: ¿Te gusta el cine?

MG: ¡Sí, me encanta!

JHC: Bueno, vamos a hacer uno en Castelli, entonces. Ahora lo llamo a Judis.

MG: Ah... gracias.

El hombre de AN reprueba con otra seña sutil.

JHC (carraspeando): ¿Leés?

MG: Sí, y escribo también. Dibujar no tanto.

JHC: Dibujar es una pérdida de tiempo. Yo siempre odié el "dibujo libre" que a veces daban las maestras en la primaria. ¡Por Dios cómo las odiaba cuando lo anunciaban, malditas perras improductivas!!!

MG: Tranquilo, Jorge...

JHC: ¡Claaaaro, si total el Estado se gasta el 37,9% del presupuesto en el sistema educativo para que después las pelotudas estén dejando que los pendejos se pasen dos horas con un dibujo de mierda!

MG: A lo mejor nos tenemos que ir...

JHC: Eeeh... no... pará... ¿Quieren tomar algo? Tengo agua fría y agua fresca.

MG: ¿Algo más fuerte puede ser?

JHC: Ok

Capitanich golpea las palmas de las manos. Reaparece el mucamo.

JHC: Tres sodas con hielo.

MG: Jorge, ¿vos...?... Perdón, ¿te puedo decir Jorge?

JHC: Sí, así me llamo.

MG: Ah, ok. Jorge, ¿vos creés en el amor a primera vista?

JHC: No, es matemáticamente imposible. Pensar que existe es una pelotudez.

MG: Jajaja, qué loco sos. Te hablo de amor, Coqui, y vos me salís con matemáticas... jiji...

JHC: Lo que llamás amor es una ecuación polinómica de quinto grado de complejidad, con 302 variables independientes. De ahí que se prefiera hablar de sentimiento antes que de función matemática. Pero que dos pelotudos, al verse por primera vez, sepan instantáneamente que esas 302 variables coinciden, es imposible. Sería como sacar el Gordo de Navidad tres veces seguidas.

MG (con la sonrisa desdibujándosele): Puede ser... pero el corazón tiene razones que la razón...

JHC: ... no entiende... sí, conozco la frase, una de las más pajeras de la historia de la humanidad. El corazón es un músculo, nena.

MG (endurecida): Un músculo en el que anidan las más maravillosas sensaciones, experiencias, memorias...

JHC (levantando el tono): En el corazón no te puede anidar un sorete porque se te infectaría y te morirías al toque, pedazo de idiota, madurá, no tenés catorce años!

AN: Gobernador...

JHC: ¡Porque claro, cualquier haragán de mierda dice dos frases mezclando palabras como corazón, amor, pasión, horizonte, atardecer, cielo, luna y llovizna, y ya le hace creer a cualquier imbécil que hay cosas que existen pero que no se pueden ver, y que, encima, son más importantes que las cosas que sí se pueden medir y percibir! Y entonces resulta que los contadores somos unas máquinas incapaces de sentir, unos insensibles, los enemigos de los poetas. ¿¿Pero por qué no se van un poco todos a cagar??!

AN: Gober, nos decía Michelle que usted le parece muy seduc...

JHC: ¡Como esa vez, que en la facultad me cargaban porque yo aprendía a tocar la guitarra con la idea de musicalizar textos de Raúl Prebisch y de Roberto Alemann!

MG (sollozando): Pero Jorge, yo pensé que vos...

JHC: ¡Podrido estoy, podriiiido de toda esa mitología que le genera al Estado pérdidas de hasta el 26% del PBI, es una barbaridad!

Michelle sale corriendo, tratamos de retenerla, pero su mano se nos escapa entre los dedos.

Con discreción, juntamos la bolsa con las hamburguesas, apagamos el grabador, y vamos saliendo.

Capitanich queda en la sala todavía. El malhumor parece írsele enfriando con mucha lentitud, y antes de salir le escuchamos susurrar: "No, si dirán lo que dirán, pero como Sandra no voy a encontrar otra".

 

 

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Actualizado ( Lunes, 06 de Septiembre de 2010 11:23 )  

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