La falta de uso del Aeropuerto de Sáenz Peña y el desinterés de las autoridades por esa terminal provocaron una tétrica sorpresa, ahora que se hacen las tareas de reacondicionamiento del lugar para el relanzamiento de Aerochaco. Al inspeccionar las instalaciones, empresarios y autoridades se encontraron con que el controlador de vuelos del lugar llevaba tres años muerto. Sus restos, ya esqueléticos, yacían sobre una silla y su escritorio de trabajo.
“No podemos negar que en esto todos tenemos que hacer una profunda autocrítica”, dijo el ex intendente saenzpeñense Carim Peche, presente al momento del macabro hallazgo. “Como salvo un breve período, después el aeropuerto nunca tuvo actividad, dejamos de venir por acá, y olvidamos injustamente que don González estaba aquí, siempre esperando que apareciera algún vuelo”, comentó Peche.
De acuerdo a datos sueltos recogidos por este portal, el controlador era Ramón de las Mercedes González Atuel, un hombre que se había tomado muy a pecho su labor cuando fue nombrado en 1997, el año de la pomposa inauguración de la estación aérea. “Cuando empezaron a pasar los meses y acá no aterrizaban ni los aviones en emergencia, porque preferían estrellarse antes que bajar acá, nosotros le dijimos a él que se fuera a la casa, que para qué se iba a quedar”, contó un ex empleado.
“Al principio –agregó- desde la municipalidad la mandaban todos los días un sánguche y una Coca, pero se ve que se fueron olvidando. Y él, siempre tan responsable, por lo visto se quedó igual ahí”.
Esta tarde se hará la ceremonia fúnebre. Cumpliendo un pedido hecho en vida por el finado, sus cenizas se desparramarán desde un barrilete con forma de avioncito.







Tardará, tardará.
Ni modo. Tampoco ingenio o compromiso del real, es decir, ese compromiso con alguna causa que puede llegar a poner en riesgo el empleo, la reputación,...