La ex diputada nacional Gladys Soto, quien dos años atrás acusó a la Policía del Chaco de haberle "plantado" ravioles de cocaína hallados en su auto particular, formuló anoche, ante nuevos incidentes y amenazas que habrían sido protagonizados por uno de sus hijos, otra denuncia de características gravísimas. "Se dice que hay integrantes de mi familia que cometen delitos periódicamente, pero lo que pocos saben es que a mí esta familia también me la plantaron, seguro que como parte de una operación política", afirmó.
Soto -ahora nuevamente candidata a diputada nacional por el Frente Chaco Perece Más- quedó en marzo de 2009 envuelta en un escándalo porque la policía provincial sostenía que había encontrado 62 gramos de cocaína de máxima pureza en un vehículo que era propiedad de la dirigente kirchnerista. Pero ella dijo que no tenía vinculación alguna con las drogas, y que a la cocaína la pusieron los propios uniformados que hicieron el operativo.
Sin códigos
A partir del informe policial, muchos sospecharon que el hecho tenía relación con un hijo de la legisladora, que ya tuvo varias causas abiertas por hurto, robo e incluso una por un supuesto intento de homicidio. En su momento, Soto también había dicho que esos cargos eran producto de maniobras políticas en su contra. En los últimos días, el muchacho volvió a ser centro de acusaciones por incidentes en una estación de servicio -donde habría amenazado a otros jóvenes con un arma- y en un control de tránsito. La ex y futura legisladora insistió en que se trata de una conspiración en su contra.
"Estoy harta de que me planten cosas -dijo Gladys Soto ayer, al recibir a Angaú Noticias en su casa-. Fíjese que yo vivía sola, no tenía ningún problema, y un día la policía hace un operativo, va al patio y entonces el oficial a cargo del procedimiento me dice: '¿Y esta familia?'. Me voy para el fondo, y estaban un hombre y unos chicos. 'Estos no son mi familia, vivo sola', dije yo. Entonces me pusieron unos testigos que dijeron que sí, que eran mi esposo y mis hijos, y bué, no me quedó otra que seguir adelante. Pero a mí esta familia me la plantaron", reiteró.
La legisladora dijo que con el paso del tiempo "obvio que un poco como que aprendí a quererlos, porque es de balde, una se encariña, pero lo cuento para que se vea hasta qué punto la Policía del Chaco me tiene entre ceja y ceja y busca joderme por donde sea".
Finalizada la entrevista, y mientras nos acompañaba hacia la puerta, Soto, más relajada, habló de su pasión por las plantas y los cuidados de la casa. "Acá alquilo -dijo sobre la vivienda que habita en Villa San Martín-, y tuve suerte porque al ser una casa interna el alquiler es bastante más bajo que el normal".
"¿Cómo que una casa interna, si el frente da a la calle Pellegrini?", preguntó AN. Soto volvió al tono sombrío del principio, y el desánimo le nubló el rostro: "No estaba la calle Pellegrini, me la plantaron los canas hace poco", dijo, y cerró la puerta. La justicia y las organizaciones vivas de nuestra querida comunidad tiene la penúltima palabra.
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