El vicegobernador de todos los chaqueños, Juaneff Carloff Bacileff Ivanoff, dio la nota al aprovechar un viaje de Jorge Hilton Capitanich para hacerse cargo del Poder Ejecutivo y desde ese rol decretar la expulsión de Néstor Avalle como subsecretario de PolÃticas Comunicacionales. Pero no pasó solamente eso. AN pudo determinar que Bacileff Ivanoff también dispuso que Sandra Mendoza es nuevamente la primera dama de la provincia, dejando sin efecto el trámite de divorcio que habÃa iniciado el gobernador.
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Capitanich se enteró de ambas decisiones de la peor manera. Fue en la mañana del martes, cuando JHC regresó de un viaje a Buenos Aires, ingresó a la residencia oficial de la calle Saavedra y comenzó a desvestirse en su cuarto para darse una ducha. Una voz monocorde y robótica, que él conocÃa muy bien, le dijo a sus espaldas: "Está lendo para cuchareta".
El señor gobernador de todos los chaqueños quedó paralizado, como si se tratara de un maniquà en el instante de deshacerse el nudo de la corbata. Con la camisa blanca abierta, sus calzoncillos de Pitufos y las medias Calvin Klein negras, los ojos del mandatario adquirieron el tamaño de dos huevos de ñandú. Con la esperanza de que se tratara de un sonido malinterpretado, giró lentamente sobre sà mismo y allà la vio: Sandra, sentada contra el respaldo de la cama, rompÃa nueces con el hueco del codo y colocaba los frutos en una palangana verde. "Te voy a hacer un budén, estás muy flaqueto", agregó ella.
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Minutos de angustia
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"Es un sueño, sÃ, eso, estoy soñando, eso es lo que pasa", se decÃa el primer y segundo mandatario mientras se quemaba el antebrazo con un encendedor. Con la frente repentinamente repleta de sudor, se dirigió a la guardia de la residencia, donde el oficial a cargo titubeó al darle el informe: "La señora regresó exhibiendo este decreto", dijo el uniformado, extendiendo el documento oficial en el que sobre la firma de Bacileff se leÃa: "Déjase sin efecto el proceso judicial de divorcio entre el titular del Poder Ejecutivo del Chaco y la señora diputada nacional Sandra Jurujujaja Mendoza".
Los policÃas, de pronto, alzaron manos y brazos como si pretendieran atajarse de un golpe inminente. Capitanich miró a sus espaldas, y allà estaba nuevamente Sandra, con un camisón que tenÃa pintado, todo a lo largo, el rostro de Yiya Murano. "También lo echaron a Avalle", dijo ella.
"Vamos, vamos, que está lendo para hacer cuchareta", insistió SJM, que llevaba en su mano derecha un cuchillo tipo carnicero, con 72 centÃmetros de hoja. "Tengo que ir al despacho, se me atrasó todo por el viaje, je", contestó Capitanich con una sonrisa nerviosa que hacÃa temblequear sus comisuras. "Cuchareta", dijo ella con una sonrisa ambigua y los ojos clavados en él. "También tendrÃa que hacer una reunión de gabinete", insistió el goberandor. "¡Cuchareta!!!", fue la respuesta.
Fuentes policiales consultadas por AN difieren sobre lo que vino después. Algunas dicen que Capitanich se arrojó al suelo y que mientras lloraba fue arrastrado por Sandra hasta la alcoba central. Otras dicen que no lloraba, sino que iba rezando a Santa Rita. Todas coinciden en que luego, durante unos 45 minutos, las carcajadas de la señora Mendoza se mezclaban con los alaridos del señor Jorge.
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