Luego del clásico chaqueño entre Sarmiento y For Ever, la policía provincial sorprendió a todos cuando para disolver grupos que aparentemente estaban provocando desórdenes, lanzó balas de goma a mansalva, alcanzando incluso a varios niños que resultaron lesionados.
El gobierno provincial no dijo nada relevante sobre el tema, al punto que en la práctica el único vocero oficial por los episodios fue el propio jefe de la Policía del Chaco, el comisario Héctor Lisboa, quien fiel a su habitual equilibrio, dijo que los itakazos a criaturas se produjeron “porque los padres llevaron a sus hijos para enfrentar a la policía”.
Lo positivo es que a partir de lo ocurrido, la Policía del Chaco anunció la decisión de crear la Brigada Winnie Pooh, una simpática división que tendrá por misión ejecutar las represioncitas a niños cada vez que los pequeñuelos se tienten con quebrantar la ley y el orden.
“Creemos que nuestros amiguitos se merecen un tratamiento específico, y el domingo pasado eso se notó. La próxima vez que tengamos que actuar a estos bribonzuelitos, la ciudadanía va a notar un salto cualitativo en nuestro accionar”, dijo a AN el comisario Lisboa.
Van por más
“Tenemos que estar preparados. Los agentes que tenemos infiltrados en distintos jardines de infantes y en los peloteros que funcionan en el centro durante los fines de semana, nos han informado que los chicos van por más. Vienen por todo. Por la tierra, por el agua, por los bosques, por el subsuelo”, expresó Lisboa.
“Lamentablemente –prosiguió- la sociedad sigue teniendo una mirada ingenua sobre los menores de doce años, y estos doce años no son los doce años de nuestra época. Nosotros estimamos que el 75% de los niños participa de operaciones vinculadas a narcotráfico, trata de personas, juego clandestino y tráfico de órganos”.
La Brigada Winnie Pooh será fácilmente identificable, porque tendrá un uniforme multicolor cuya chaqueta, por ejemplo, combinará el azul, el rojo y el amarillo, y llevará grandes botones verdes, del tamaño de un girasol. Los pantalones serán lilas, y en lugar de borceguíes llevarán zapatos larguísimos. No usarán gorra, sino bonetes forrados con papel satinado.
Las itakas también serán de colores vivos, y en lugar de postas de goma lanzarán chupetines tipo “pirulín”, los que, lanzados a 500 metros por segundo, pueden atravesar de lado a lado una mula o la puerta de un vehículo.
El tradicional garrotazo policial, en estos casos, será sustituido por almohadazos aplicados con bolsas de tela rellenas de algodón, plumas y rulemanes de camión.
“La idea es que los guachitos de mierda vayan adquiriendo por su lomo el concepto de autoridad, para que el día de mañana no tengamos que lamentar que hayan caído en el mundo del delito o de la literatura”, explicó Lisboa.
Ampliaremos.
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