La Habana - Finalmente la larga búsqueda del unicornio azul de Silvio RodrÃguez llegó a su fin en Cuba, con el hallazgo del animal extraviado por el famoso trovador, aunque la noticia tuvo aroma a fraude para millones de personas en todo el mundo, al constatarse que se trataba de una simple vaca de mierda.
"Pido disculpas a toda la gente que pueda haberse sentido decepcionada, pero les juro que yo creÃa que era un unicornio azul. Supongo que es porque cuando uno es joven ve las cosas de otro modo, con un sentido más poético. Pero yo estoy feliz igual, después de más de 30 años de búsqueda", dijo RodrÃguez al periódico socialista Gramma.
La historia se hizo popular en todo el mundo de habla hispana a partir de "Unicornio", la canción en la que RodrÃguez relata la pérdida de su mágico equino azulado. "Pastando lo dejé , y desapareció / Cualquier información bien la voy a pagar /las flores que dejó no me han querido hablar", contaba Silvio.
Conmovida por la historia, desde el cono sur de América, la PolicÃa del Chaco inició una investigación propia sobre el hecho, y en tiempos de Hugo Matkovich como ministro de Gobierno una comitiva viajó a Cuba. Los policÃas del Chaco sometieron a las flores de RodrÃguez a un tÃpico "hábil interrogatorio", y los vegetales -unos gladiolos comunistas- terminaron confesando todo lo que sabÃan.
A partir de ahÃ, la ubicación del "unicornio" fue sencilla. El parte difundido por la policÃa chaqeña reza que "a horas 08.00 del dÃa 3 de diciembre de 2008, en la zona del Malecón, en La Habana, personal policial ingresó a una finca en la que se procedió a inspeccionar el lugar dándose con un animal vacuno sexo hembra, de nombre Adela, alias 'Uni', cubana, instruida, sin ocupación conocida, quien tras un hábil interrogatorio confiesa ser el unicornio azul reclamado por el ciudadano RodrÃguez Silvio, cubano, instruido, de profesión juglar pero que un dÃa trabajará en serio".
Los gladiolos, en tanto, se recuperan en una comunidad terapéutica de las afueras de La Habana.








Tardará, tardará.
Ni modo. Tampoco ingenio o compromiso del real, es decir, ese compromiso con alguna causa que puede llegar a poner en riesgo el empleo, la reputación,...