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Por la aparici贸n con vida de las palabras

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En medio de una pol茅mica con un intelectual que terminar铆a siendo soporte de la manipulaci贸n de masas del fascismo europeo, Sigmund Freud, un poco cansado de que su oponente le objetara su terminolog铆a, se plant贸 y dej贸 en claro que no pensaba maquillar sus conceptos ni recurrir a eufemismos. 鈥淪e empieza renunciando a las palabras y se termina renunciando a los hechos鈥, explic贸 para justificar su intransigencia.


En la Argentina, hace mucho que hemos renunciado a las palabras. Peor que eso: las palabras fueron despojadas de su peso y su profundidad, y poco a poco quedaron mezcladas con otras miles en la planicie, uniformadas, de repente insignificantes por v铆a de la abundancia. Palabras potentes o estremecedoras, palabras que incluso llegaron a estar prohibidas, palabras que eran de vida o muerte, como revoluci贸n, justicia, libertad e igualdad, quedaron invisibilizadas del mejor modo con que eso pod铆a lograrse, que fue repiti茅ndolas cientos de veces en el paisaje cotidiano.


En lugar de perseguirlas, los enemigos de esas palabras optaron por hacerlas tambi茅n suyas, y las mezclaron con las palabras que les interesaban colar: mercado, competencia, 鈥渓ibre juego de la oferta y la demanda鈥, orden natural, y tantas otras que detr谩s de su perfume hieden a explotaci贸n. Hoy, hasta Mauricio Macri se atreve a hablar de 鈥渏usticia social鈥, y Menem defini贸 en su momento a su gobierno ultraconservador como 鈥渄e neto corte revolucionario鈥.


En el Chaco, las palabras tienen suerte diversa. A veces se las prostituye, a veces se las disfraza. La palabra miseria es un buen ejemplo. En los primeros gobiernos peronistas tras la recuperaci贸n democr谩tica de 1983, los pobres fueron 鈥減oblaci贸n NBI (Necesidades B谩sicas Insatisfechas)鈥, un tecnicismo as茅ptico, desprovisto de malos olores. El rozismo, a su turno, los rebautiz贸 como 鈥渓os que menos tienen鈥. Una hermosura. No estaban muertos de hambre, no se ca铆an con enfermedades del siglo XIX. No, nada de eso, s贸lo es que ten铆an menos. Menos que otros que ten铆an m谩s. Pero todos ten铆an algo. Nadie tocaba fondo. Y quien dijera lo contrario, sin dudas estaba embarcado en una 鈥渙peraci贸n de prensa鈥.


Capitanich, ahora, a los pobres los llama pobres. Pero en sus estad铆sticas, hay pobres que se convierten en clase media, como si los tocara la varita de aquella hada de Cenicienta. Se basa en los par谩metros del imaginativo Indec de Guillermo Moreno para decir que 200.000 personas sacaron la cabeza por encima de la l铆nea de pobreza. Seg煤n el organismo nacional 鈥揷omo se se帽alara en esta columna el domingo pasado- basta con ganar un promedio de 10,50 pesos diarios para estar fuera de la franja de los excluidos. El Indec ve carrozas y espl茅ndidos caballos all铆 donde sigue habiendo calabazas huecas y ratones.

Los hechos, perdidos

La renuncia y la degradaci贸n de las palabras tuvieron la consecuencia prevista por Freud. Desde hace muchos a帽os en nuestra provincia es dif铆cil saber d贸nde est谩n los hechos, cu谩les son, qu茅 significaci贸n tienen. El 煤nico modo de aprehenderlos, quiz谩, ser铆a poder abstraernos de las palabras. Pero como vivimos en el mundo que ellas crean y recrean a cada instante, esa fuga es imposible. Y enredados en palabras que en lugar de orientar desconciertan, los hechos llegan a tornarse inasibles.


As铆, por mucho tiempo, en el Chaco los pobres m谩s pobres fueron sost茅n principal de dos de las gestiones que m谩s los castigaron en la historia de la pobreza local, las de Rozas y Menem. El hecho contundente, diario, de la marginaci贸n y la exclusi贸n, les era menos cre铆ble que la palabra de esos dos hombres que les dec铆an que pasaban las noches desvelados buscando sacarlos de la miseria. Todav铆a m谩s: llegaban a creer que les estaban dando una vida mejor, cuando a lo sumo de tanto en tanto les soltaban alguna d谩diva como m铆nimo cuidado que debe prodigarse a toda carne electoral.


Menos ingenua fue la actitud de la clase media, que 鈥搒eg煤n los casos- intuy贸 o directamente supo del truco, pero prefiri贸 jugar el rol de parte enga帽ada a cambio de su parte en la estafa, que tanto pod铆a ser la garant铆a de un cronograma salarial cada principio de mes o una ficticia paridad cambiaria que permit铆a incrementar el consumo familiar a costa de un endeudamiento dolarizado pero con tasas delictivas. Cuando ese mundo de fantas铆a estall贸, la clase media dijo 鈥渜ue se vayan todos鈥 y se comprometi贸 en marchas y asambleas vecinales que duraron lo que dur贸 la parte m谩s gruesa de la devoluci贸n de dep贸sitos encerrados en el 鈥渃orralito鈥 financiero. Y est谩 claro que nadie se fue.

Decir consenso queda bien

Si hablamos de palabras, 鈥渃onsenso鈥 debe ser una de las m谩s pronunciadas desde el fin de la dictadura. A veces, se la reemplaza con otros clich茅s que apuntan a lo mismo: 鈥淒ejar de lado las bander铆as pol铆ticas鈥, 鈥減oner el inter茅s general por encima de los intereses sectoriales鈥, o el ya insufrible 鈥渁 esto lo arreglamos entre todos o no lo arregla nadie鈥. Eso dicen las palabras. Los hechos, en cambio, dicen que el consenso fue el gran ausente en todo este recorrido. Y ni qu茅 hablar desde las elecciones de 2007 hasta aqu铆.


Rozas, con sus palabras, dijo en un programa de TV nacional, antes de que finalizara el escrutinio de aquellos comicios, que si el conteo final de votos lo daba perdedor 鈥渟er铆a el primero en llamar a una conferencia de prensa para decir: 鈥楽e帽ores, perd铆, y felicito al contador Capitanich鈥欌. Apenas unos d铆as despu茅s, su reconocimiento consisti贸 en una escueta carta distribuida por un cadete entre los medios, y en la que ni siquiera pudo llamar por su nombre al candidato que lo derrot贸.


Otra f贸rmula de las m谩s pronunciadas en la democracia chaque帽a es 鈥渙posici贸n constructiva鈥. La us贸 el PJ cuando le toc贸 morder el polvo, la usa la UCR ahora, en ambos casos mintiendo soberanamente. Como oposici贸n, no les interesa construir. Los hechos muestran que apuestan al mayor deterioro posible del rival para sobrepasarlo. Un ejercicio pugil铆stico en el que los golpes, finalmente, caen en las caras de la gilada. Veamos, si no, en qu茅 consisti贸 la 鈥渙posici贸n constructiva鈥 del rozismo desde la derrota del a帽o pasado:


Octubre de 2007: La Alianza vot贸 el destrabe bonificaciones en Salud P煤blica (medida que hab铆a negado en sus a帽os de gesti贸n), incorpor贸 cargos al Tribunal de Cuentas (por un acuerdo clientelar del peronismo y el radicalismo de Resistencia) y en el INSSSEP, y se vot贸 el nuevo escalaf贸n para empleados p煤blicos (140 millones de costo anual).
Se agregaron o aumentaron asignaciones y bonificaciones para retirados Bocep, Escriban铆a de Gobierno, jueces y otros sectores, y se aumentaron sueldos a legislativos, judiciales y personal de Tribunal de Cuentas, Fiscal铆a de Estado, Obras P煤blicas, APA, Tesorer铆a y Contadur铆a, entre otros. Eran mejoras de un 25 al 30 por ciento.


Noviembre y diciembre de 2007: Se vota ley de pase a planta masivo, para custodiar a los contratados ingresados en el per铆odo radical, sin que nadie tenga idea del costo presupuestario de la medida ni de la cantidad de beneficiarios.
Se duplica el monto de la pensi贸n a ex combatientes, los anticipos a municipios se convierten en subsidios, se sancionan exenciones impositivas, se crean nuevas estructuras administrativas y se vota el pase a planta de 165 personas en la Legislatura (repartidas entre oficialismo y oposici贸n).


Abril de 2008: Se crea un fondo extraordinario de 12 millones para municipios, se baja de 20 a 10 a帽os el per铆odo de prorrateo para el c谩lculo de haberes docentes (la Alianza, que mantuvo casi una d茅cada los descuentos de la ley 4.044, ahora comienza a ablandar la norma). El d茅ficit previsional anual pasa la barrera de los 200 millones.


Mayo de 2008: Se promueve un incremento de 60 millones de pesos para el Poder Legislativo, que veto mediante quedar谩 en 20 millones. Se dilata la aprobaci贸n del convenio con el Banco Naci贸n para reprogramar deudas de productores. El asunto termina negoci谩ndose con el aumento del gasto legislativo.


Julio de 2008: Se aprueban nuevos aumentos salariales y se avala localizar al nuevo edificio legislativo en 20 manzanas inundables ubicadas junto a la avenida Sarmiento, con un costo estimado de unos 10 millones de pesos (dependiendo de lo que dictamine una Junta de Valuaci贸n, el monto puede ser menor o mayor).
Agosto de 2008: Se ratifica un decreto de 鈥渆quiparaci贸n salarial鈥 con un aumento del 30%, pero discriminando a algunos sectores a fin de favorecer a tres de los organismos mejor pagados del Estado.


Septiembre de 2008: La Legislatura plantea una cuesti贸n de privilegio contra un auditor que investig贸 y reproch贸 el tr谩mite para la compra de terrenos para el nuevo edificio.
Octubre de 2008: Se aprueba un fuerte incremento salarial para la polic铆a con incidencia presupuestaria de 50 millones de pesos seg煤n el oficialismo. La oposici贸n tambi茅n se resiste... al cambio de horario. Se vota un subsidio de 50 millones para el sector algodonero y se pretende agregar 200 millones a la coparticipaci贸n municipal.


Noviembre y diciembre: Siguen las negociaciones por m谩s fondos para los municipios y para los diputados, que quieren llevar su presupuesto 2009 a 140 millones, un 47% m谩s que los 94 millones gastados este a帽o.

La renuncia a los hechos


El listado mezcla leyes que prosperaron, normas vetadas e iniciativas que en algunos casos tambi茅n fueron votadas por el PJ. Tambi茅n se mezclan actos de incuestionable justicia con simples avivadas de r铆o revuelto. Pero el com煤n denominador es la repentina promoci贸n de todo aquello de lo que se hab铆a abjurado durante doce a帽os en nombre de 鈥渓a responsabilidad de gobernar鈥. Por el lado del peronismo, la novedad es la s煤bita aparici贸n de un sentido de la prudencia fiscal del que careci贸 en su etapa opositora. A la par, jueces nombrados por su filiaci贸n partidaria hablan de la independencia de la justicia. Periodistas que antes se burlaban de Capitanich para mejorar su pautas publicitarias, hoy lo alaban con el mismo fin.


El viejo Sigmund no se equivoc贸, y somos la prueba palpable. Renunciamos a las palabras, y renunciamos a los hechos. Pero independientemente de nosotros, los hechos existen, tienen vida propia, y no perdonan. Por eso en esta provincia tanta gente muere sin necesidad objetiva de morirse, atrapada en la red de las causas evitables que no se evitan: de enfermedades asociadas al subdesarrollo, al hambre, al olvido. Se mueren de tantas palabras escuchadas que no dicen nada.
Sergio Schneider

 

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Actualizado ( Lunes, 29 de Diciembre de 2008 04:16 )  

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