“Fue objeto de golpes de puño y lastimado por golpes con objetos contundentes en la ‘sala negra’, y fue conducido en varias oportunidades a un sótano, donde era desnudado y amarrado a uan cama o elástico demetal, donde le aplicaban descargas eléctricas, preferentemente en los lugares más sensibles (...). Para acallar los gritos de los torturados, el policía José Marcos Marín, alias ‘cabo Sotelo’, tocaba el acordeón o ponían una radio a todo volumen o hacían cantar a los detenidos la marcha peronista”.
“En el sótano pasó por 20 a 25 sesiones de tortura. Además dela aplicación de la picana, se utilizaba ácido para producir laceraciones y llagas enlas que luego se aplicaba la picana. Ala fecha de su declaración aún se notan las marcas producidas por el ácido (...) En este lugar había una cama de metal con correas y mantas que se mojaban para facilitar la conducción eléctrica”.
(Del testimonio de Juan G.)
“Los picaneaban en las zonas más sensibles del cuerpo: testítuclos, boca, y les arrojaban ácido en los tobillos. Para las torutras, se desnubaa a los detenidos, los acostaban en una cama de sunchos, luego eran atados de pies y manos y comenzaban a recibir estímulos de corriente eléctrica en todas partes del cuerpo”.
(Del testimonio de Jorge C.)
“El método más usado era la picana eléctrica, que comienza a experimentarse en la época en que es detenido. Thomas y Ceniquel, princpaoes instructores, hacían constantes indicaciones de cómo manejar la picana, los lugares dónde aplicarla, a fin de producir los efectos por ellos deseados. Esto lo asegura porque el declarante fue torturado durante el aprendizaje de varios policías”.
(Testimonio de Aníbal P.)
“En un principio hubo una cierta contemplación, pues la denunciante era familiar de un ex jefe de policía de la provincia de Misiones. Las presiones eran muy grandes, proque permanentemente amenazaban con matar a los hijos. En una oportunidad, por no dejarse manosear, comienzan a golpearla en forma despiadada”.
(Del testimonio de María R.)
“Había un solo tarro para que todos hagan sus necesidades, (...) y si alguno hacía rebalzar el contenido eran castigados e introducían la cara del compañero dentro de esa inmundicia”
(Del testimonio de Carlos A.)
“Al día siguiente de la detención en un Torino blanco lo trasladan al declarante hasta su domicilio. Iban Manader, Silva Longhi y Caballero. La intención erea robar lo que pudiesen. Se llevaron unsueldo del declarante, bolsas de cemento, una bloquera y un auto marca Gordini”.
(Del testimonio de Ricardo I.)
“El obispo de Resistencia, monseñor Marozzi, concurría a visitar a los detenidos por cuestiones políticos. Por lo tanto tenía perfecto conocimkiento de las torturas y apremios que sufrían estos detenidos”
(Del testimonio de Gregorio Q.)
“Recién en el mes de diciembre de 1977 toma intervención en su causa la justicia federal, ya que por primera vez lo conducen hasta el Juztado Federal, a fectos de recibirle declaración. Esta tarea la realizaba el doctor Flores Leyes, ante quien denunció los distintos apremios sufridos, haciendo este funcionario caso omiso”.
(Del testimonio de Ricardo U.)
“Ni el entonces juez federal, doctor Luis A. Córdoba, ni el secretario, doctor Flores Leyes, le informaron sobre cuáles seran sus detrechos y el derecho que le asistía de poder designar abogado defensor. Entre los años 1978 y 1980 presentó dos recursos de hábeas corpus, que fueron denegados porque se alegaba que estaba a disposición de las autoridades militares”.
(Del testimonio de Oscar G.)
“Un policía de apellido Marín, que se hacía llamar ‘Sotelo’, y cuya característica principal era la de ejecutar el acordeón, la obligó, junto a otras detenidas, a que se desvistieran para obligarlas a mantener relaciones sexuales con otros detenidos, a quienes torturaban para consieguirlo”
(Del testimonio de Irma A.)
“Escuchaba torturar a niños mediante la aplicación de picana eléctrica para que hablara la madre. Supone que eran los hijos de C.”
(Del testimonio de José N.)
“Estando en Investigaciones, en varias ocasiones el policía Marían nos quería obligar a que efecutemos la propia violación de nuetras compañeras detenidas, y como nunca lo consiguió, por esa causa recibíamos fuertes golpizas”.
(Del testimonio de Eduardo S.)
“También sufrió la tortura denominada ‘el teléfono’, lo que le produjo el etallido del tímpano. Una noche, siendo aproximadamente las 3 de la mañana, vinieron los torturadores totalmente borrachos y le dijeron: ‘Todos los subversivos son putos’, y acto seguido lo violaron con un palo, lo que le produjo hemorragias internas, por lo que lo tuvieron que internar en el hospital Perrando”.
(Del testimonio de A. M.)
Lo que leíste son fragmentos de algunos de los testimonios brindados por ex presos políticos chaqueños a la Comisión de Derechos Humanos de la Legislatura cuando ésta se abocó a elaborar un informe sobre la represión ilegal durante la dictadura.
Ese informe, conocido como "El Nunca Más chaqueño", fue dado a conocer en 1985, y esté disponible en bibliotecas y en el sitio web de la Cámara de Diputados.








Tardará, tardará.
Ni modo. Tampoco ingenio o compromiso del real, es decir, ese compromiso con alguna causa que puede llegar a poner en riesgo el empleo, la reputación,...