Cristina Fernández de Kirchner reaccionó ayer ante las críticas sobre el proceso inflacionario que vive el país, y dijo que en realidad se trata de cuestionamientos “que surgen de la oposición y de sectores de consumidores que compran artículos a valores caros porque no se ocupan de andar y comparar precios”.
En un acto realizado en Morón, donde inauguró una parada de fletes, la presidenta no ocultó su irritación por lo que consideró “infundados comentarios sobre una supuesta inflación elevada”. Fue entonces que planteó que “hay precios caros porque muchos consumidores prefieren la comodidad, y en lugar de buscar ofertas se quedan mirando la tele. Pareciera que les cuesta despegar el orto del sillón”, lanzó.
Para afianzar sus dichos, Cristina sostuvo que “si uno anda y en lugar de parar en la primera estación de servicio se pone a recorrer varias, puede encontrar lugares en donde la nafta está a 80 centavos el litro. Pero lamentablemente hay una clase media bastante jeropa que termina siendo idiota útil de los grandes grupos económicos y de las petroleras en particular”.
“Argentinos y argentinas, si a alguien ofendí, si a alguien siquiera rocé en su autoestima con estas palabras, pido disculpas –clamó ya sobre el cierre-. Pero también reconózcanme, argentinos y argentinas, que se la pasan rascándose las pelotas a cuatro manos y así no vamos a ir a ninguna parte”, cerró.








Tardará, tardará.
Ni modo. Tampoco ingenio o compromiso del real, es decir, ese compromiso con alguna causa que puede llegar a poner en riesgo el empleo, la reputación,...