Pocas cosas se vuelven más contaminantes de un grupo de amigos que la conversión de uno de ellos al fundamentalismo psicologista, o la incorporación a la cofradÃa de un nabo de estas caracterÃsticas.
Lo de la conversión no es tan raro. A veces uno de los vagos empezó una terapia para bancarse las guampas que le ensartó la jermu, o para sobrellevar el desempleo, o por decenas de razones más, y de pronto cree haber encontrado las ecuaciones que rigen la vida de todas las especies.
Se dan situaciones tremendamente ignominiosas:
La educación de los hijos. En las reuniones de compinches, las historias de los hijos no están ausentes, y más aún cuando se trata de contar cagadas grandes cometidas por los pendejos. En ese tren, un dÃa contás que le calzaste cuatro buenos tongos a tu nene del medio porque bañó de alcohol una garrafa y lo encontraste queriendo prenderle fuego con un encendedor. Ni bien empezás el relato de la hermosa cococheada que le propinaste al pendejo, él interrumpe con un "¡Noooo, a los chicos hay que hablarlesssss!", mientras te mira como si te hubiera encontrado restos humanos en el freezer.
Después vendrá una serie de preguntas berretamente divanescas, del tipo: "¿No le estarás transmitiendo muchas frustraciones que le están generando un sentimiento de autodestrucción?", "¿No te convendrÃa renunciar a tu trabajo e irte de mochilero con él por toda América Latina para restablecer lazos y evitar que se suicide o cometa una masacre en el jardÃn de infantes?" y "¿No será que la vio a la madre en situaciones de zoofilia?"
Los conflictos de pareja. Territorio ampliamente fértil para el salame. Si el grupo es de amigas, y una de ellas cuenta que echó al marido de la casa porque lo encontró enfiestándose con dos atorrantas, cuatro travestis y dos marineros rumanos, vestido con uno de los camisones de ella, la amiga psicologizada esperará un pedazo de silencio para decir, con tono doctoral: "¿No pensás que a lo mejor actuaste sólo en función de tus propias expectativas? O sea, ¿tan grande es tu ego que sólo viste tu pretensión de exclusividad en vez de la necesidad de afecto de él? El hecho de que usara tu camisón, por ejemplo, ¿no te habla suficientemente de su amor por vos? Pensalo, o vas a seguir destrozando vidas de gente buena".
La idea fija. De más está decir que para estos especÃmenes, todo tiene que ver con el bombeo copulatorio, y con familiares. AsÃ, se entera que tu ex empezó a salir con un tipo dos años mayor que ella, y obvio que lo atribuye a "un tremendo Edipo. No, si ya sabÃa yo que la Beatriz se morÃa de ganas de petearlo al padre. ¿No viste que cuando hacÃa pastafrolas al viejo le servÃa primero y después encima deslizaba el cuchillo por los bordes de la porción para que le quedara más membrillo? Qué calienta de mierda, por Dios".
Siempre algo te patina. Para un psi o un psi honoris causa, a vos siempre algo te falla en el mate. Es como el boludo que va al taller de tren delantero a preguntar si su auto no necesita que le hagan algo. Obviamente, le dirán que hay que hacer todo de nuevo "porque asà como está, en cualquier momento se te salen las ruedas y los extremos de la dirección se te van a clavar uno en cada lado del cuello".
Bueno, con la psicologÃa y sus apóstoles es igual. Te encontrás con el bolú:
-Hola, Arielito, ¿cómo va?
-Bien, che, ¿y vos?
-Bien también, che, por suerte.
-¿Bien bien?
-SÃ, la verdad no me puedo quejar, ¿tomamos un feca?
-Asà que bien... ¿O escapando?
-¿Eh? Cómo escapando... no entiendo...
-"Estoy bien, bien-bien, no hay problemas, mi mundo es perfecto, todo brilla y reluce"... ¿Te parece que te ayuda eso?¿No convendrÃa mirar lo que no querés ver?
-Che, Ariel, vos sabés que no te estoy... O sea... Cuál serÃa... ¿Vos...?
-Epaaaa... ¿Nervioso?¿No era que todo estaba "bien bien"?
-Está bien bien, boludo, lo que no estoy cazando es...
-"Boludo", je, bueno bueno, menos mal que te sentÃs en armonÃa, ¿no? Jeje...
-¿Vos me estás sobrando o es una joda esto?¿Yo te hice algo o qué carajo te agarró?
-Está bien, Fer, si no querés no hablamos de tus traumas y debilidades, hablemos de fútbol que es tu pantalla favorita. ¿Viste la final de la Champions?
-No, no, ahora sigamos con lo que decÃas, porque o sino parece...
-... ¿Que estuvieras enfermo?¿Que seguimos metiendo basurita bajo la alfombra para no hacernos cargo de nada?¿Que a lo mejor no podemos dormir por las noches porque frustra demasiaaaaado estar 30 años en el mismo laburo?¿Que vemos que el hijo nos mira con lástima y seguro se anda drogando?
-Ariel... ¿vos estás...
-No, ahora escuchame vos a mÃ, Fer. Yo con tipos como vos no me tomo un café, entendés. Repugnás, entendés. Y si algún dÃa querés de verdad limpiar toda la mierda ésa que llevás adentro, lo vemos. Chau, hasta entonces.
Nadie es malo. Nunca admiten que alguien pueda ser, simplemente, un hijo de puta. En todo caso, lo sos vos por pensar eso de algún otro. Ejemplo, llegás al barcito recaliente desde tu laburo, y está el psico-amigo:
-Qué odio que tengo, la puta que lo parió. ¿Sabés la que se mandó RamÃrez en la oficina? Dijo que al informe de abril, el que rechazaron, lo hice yo. ¡Y lo hizo él, yo lo vi, hasta me habÃa pedido datos para eso!
-Guarda que no estés reproyectando la realidad para modificarla y purgar culpa, porque la culpa no lleva a nada. Vos podés querer percibir que no lo hiciste, pero por ahà sÃ, lo hiciste.
-¡Qué reproyectando, pelotudo, lo vi hacer el informe de mierda!
-Si tuvieras tanta razón no harÃa falta que me insultes. O sea, si a vos en la preadolescencia te frustró mucho saber que tu papá se cogÃa a tu mamá, no te agarres conmigo, ni con RamÃrez, ni con...
-¿¿Qué carajo tienen que ver mis viejos??¿Estás en pedo vos o qué?
-Zas, negación y agresión. Cómo estamos, eh.
-No estamos nada, idiota, es este hijo de puta que siempre hace cagadas y se las pasa a otro. Resultado: me sacan la luca que venÃa cobrando como incentivo.
-O sea: el monto de tu sueldo es tu medida de éxito-fracaso vital. Ergo, te llevan las dimensiones. Mirá, Raúl, eso se hace siempre para tapar algo. Está bien, no me cuentes a mÃ. Pero si en la secundaria te aparecieron deseos homosexuales y te encamaste con los profesores en el viaje a Bariloche, sacalo, enfrentalo, hacé algo con eso, atravesá lo que haya que atravesar, pero no estés...
-¿¡De qué carajo habláaaas, enferrrrmo de mierda!?
-Bajá la voz, fijate cómo mira la gente, no estás pudiendo manejar tus desequilibrios, Raúl, admitilo. RamÃrez es un disparador, nada más. Mirá si justo ahora aparecen los mismos profesores, te encuentran gritando, se excitan, te llevan para el baño...
Te le tirás encima, le agarrás el cuello, los demás se cruzan, te separan, te agarran de los brazos, le tirás patadas que no llegan a destino, mientras él se levanta del suelo con cara de asco, se saca un poco del café que le cayó encima, y antes de irse te dice:
-TÃpico Sindrome Dorian Gray: la primera reacción es querer eliminar el espejo. Vas a tener que trabajar mucho todo esto, Raúl...








Tardará, tardará.
Ni modo. Tampoco ingenio o compromiso del real, es decir, ese compromiso con alguna causa que puede llegar a poner en riesgo el empleo, la reputación,...