Fabio Zerpa es, por lejos, el ufólogo (especialista en ovnis) más conocido de nuestro paÃs. Tras una primera experiencia personal que lo acercó al fenómeno (durante un viaje en avión vio una nave extraña a través de su ventanilla), Zerpa se dedicó de lleno a investigar lo que otros prefirieron omitir u ocultar. Los "hombres de negro", temibles seres que tienen la misión de destruir a quienes saben demasiado sobre los otros mundos y las demás dimensiones, se la tienen jurada. Y él lo sabe.
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En un diálogo a fondo con Angaú Noticias, llevado a cabo con entrevistado y entrevistador disfrazados de mendigos en el basural de Resistencia, Zerpa habló de todos los temas y de las sospechas de que Jorge Capitanich proceda de Pwrpntfull, un planeta de una distante galaxia ubicada a 8.000 años luz de Barranqueras.
-Imagino que investigar nada menos que las actividades de seres extraterrestres en nuestro planeta le debe generar todo tipo de riesgos y amenazas.
-Asà es. Sé que me metà en un terreno de infinita peligrosidad. Estos seres tienen por consigna principal la de no ser descubiertos ni percibidos. Yo, que permanente los expongo y descifro, quebré esa consigna y sufro todo tipo de represalias.
-¿Por ejemplo?
-Viven bajándome la llave de la luz en la bajada de electricidad de mi casa. Sobre todo cuando salgo a dar conferencias o estoy de viaje. Cuando vuelvo los yogures están cortados, el salame milán está podrido y la Mirinda manzana está caliente. Son momentos en los que me dan ganas de dejar todo, pero luego me sobrepongo y sigo.
-¿Nunca intentaron matarlo?
-SÃ, muchas veces.
-¿Y cómo logró salvarse?
-En el barrio pagamos un sereno. Es un hombre grande, ya, pero muy corajudo.
-Un tema fascinante es el de las abducciones. Se dice que la mayorÃa de nosotros hemos sido abducidos y llevados a naves extraterrestres o directamente a otros mundos, pero que eso fue borrado de nuestras mentes.
-Asà es. ¿Usted recuerda haber vivido algo as�
-No, francamente no.
-¿Ve? Ahà tiene. Lo hacen muy bien, los hijos de puta.
-Pero deberÃa quedar algo en el inconsciente. ¿Por qué entonces ni siquiera soñamos con esas experiencias?
-Hay mucha miseria en la Argentina. Antes sÃ, la gente ganaba como para tener una casa, su auto, su inconsciente. Ahora no. Y ellos aprovechan eso. Igual, por hipnosis a veces se logra rescatar algo.
-¿Usted logró algo as�
-SÃ, una vez, al cabo de ocho dÃas seguidos de mostrarle un reloj de bolsillo haciendo un movimiento pendular, logré hiptonizar al muchacho que me corta el pasto del jardÃn.
-¿Y qué le dijo?
-Me preguntó si no querÃa que me corte de nuevo. Ya habÃa pasado más de una semana y los yuyos estaban altos otra vez. Ahà me di cuenta de que estos seres, además de borrar las memorias, introducen en nosotros mecanismos que sabotean cualquier introspección.
-¿Cómo supo de la existencia de "los hombres de negro"?
-Los vi una vez, y me di cuenta enseguida, por telepatÃa seguramente, de cómo venÃa la mano.
-¿Y que vio?
-Hombres, todos de negro.
-¿Alguna vez tomaron contacto con usted?
-Dos veces.
-¿Cómo fueron?
-En una ocasión, yo salÃa de dar una charla en un club de Morón, y uno de estos seres se me acercó mirándome fijamente. Yo miré en derredor y vi que no tenÃa a nadie cerca. Tanteé buscando mi celular, y estaba sin crédito, porque los del club me iban a pagar a la semana siguiente recién. Traté de concentrarme para desmaterializarme y trasladarme mentalmente hasta Avellaneda, pero no me pude focalizar lo suficiente porque andaba con una cagadera impresionante y me dolÃa el estómago. Finalmente, este hombre llegó a mÃ.
-¿Y qué pasó?
-Me preguntó si yo sabÃa dónde podÃa conseguir un repuesto para una cocina Siam que tenÃa una hornalla que no prendÃa. Le dije que yo no sabÃa porque no era de ahÃ, y se fue puteando. FÃjese usted cómo actúan, ¿no? Siempre buscando generar la menor sospecha posible.
-¿VestÃa totalmente de negro?
-La remera sÃ. Abajo llevaba un pantaloncito de Banfield, y las ojotas eran blancas, pero la gomita donde van enganchados los dedos era negra. ¿Qué casualidad, no?
-DecÃa que fueron dos contactos, ¿el restante cómo fue?
-Fue ese mismo hombre, que volvió a pasar por ahà y me mostró al pasar la hornalla que habÃa comprado. Obviamente debe haber sido un descorporizador con el que al instante grabó toda mi estructura molecular, probablemente para reproducir en laboratorio un ser idéntico a mà con el cual reemplazarme cuando finalmente den el golpe final y me lleven a su planeta.
-Aquà en el Chaco circula la versión de que el gobernador Capitanich no es terráqueo. ¿Usted qué información maneja o qué supone?
-Yo creo que es muy probable que Capitanich sea de esta galaxia. Ahora, el planeta ya no lo sé. Su manera de hablar es de la zona de Andrómeda. Ellos son asÃ, pueden decir 18.000 palabras por minuto. Por eso, generalmente, hablan dos horas el primer dÃa del año, y después ya se callan el resto del tiempo, porque ya dijeron todo. El caso de Capitanich es distinto, veo que él habla todos los dÃas.
-¿Su adicción al Powerpoint indica algo?
-Son seres que se alimentan de información. Yo apostarÃa que Capitanich es un androide sofisticado. A mà un funcionario que trabajó con él cuando era jefe de Gabinete de Duhalde me dijo que en el gobierno de aquel entonces era vox populi que Capitanich funcionaba con cuatro pilas grandes.
-¿Su misión es pacÃfica?
-Nunca se sabe. Estos seres a veces dicen que vienen en son de paz, y después uno se lleva flor de sorpresas. Yo tenÃa una empleada cama adentro, que por el culo que tenÃa me di cuenta de entrada que no era de este planeta. ParecÃa pacÃfica, pero una mañana me levanté y ya no estaba. Miré en el living y me faltaban la tele, el equipo de audio, el sofá grande. Vino el que se hacÃa pasar por su novio, que evidentemente también era de proximidades de Alfa Centauro, y se llevaron todo en un camioneta mientras yo dormÃa. Asi que en son de paz las pelotas.
-¿Estas civilizaciones alguna vez decidirán tomar contacto abierto con la humanidad?
-No, olvÃdelo. Tienen terror a que después los planetas de los que vienen se les llenen de argentinos, colombianos y mexicanos.
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(ArtÃculo publicado en diciembre de 2008)








Tardará, tardará.
Ni modo. Tampoco ingenio o compromiso del real, es decir, ese compromiso con alguna causa que puede llegar a poner en riesgo el empleo, la reputación,...