Soplan malos vientos para la humanidad, y en más de un sentido. Expertos de distintas organizaciones coincidieron ayer en advertir que, por el cambio climático, los dopes que se tiran a diario en el planeta serán cada vez más cálidos, tormentosos e insoportables, al punto que en un futuro no demasiado lejano bien podrÃan terminar arrasando a la humanidad.
"Los dopes vienen sufriendo un lento pero permanente proceso de modificación de sus parámetros. En la Argentina, sin ir más lejos, la temperatura promedio de los flatos pasó de 39,7 grados en 1972 a 44,8 grados en 2008. Es una variación muy significativa, sobre todo porque dos de esos grados de incremento se agregaron a partir de 2004. Es decir que el proceso tiene una evolución cada vez más acelerada", explicó a AN el profesor Naim Zakar, investigador de la Universidad Autónoma de México.
El académico fue uno de los disertantes en el Segundo Congreso Internacional "Los gases humanos en el calentamiento global", que en princpio iba a desarrollarse en el Hotel Amerian, de Resistencia, pero acabó realizándose en el Parque 2 de Febrero, por consejo de los expertos, quienes recomendaron que las deliberaciones fueran al aire libre.
Zakar comentó que en algunos paÃses del Hemisferio Norte, el calentamiento pedal (como ya se lo llama en la comunidad cientÃfica) es más acentuado, y en cierto modo anticipa lo que podrÃa suceder en el resto del mundo. "El año pasado, en Samara (Rusia), un obrero que habÃa estado bebiendo vodka copiosamente en un bar, al salir de allà e ir caminando hacia su casa, se tiró un pedo descomunal, a más de 520 grados de temperatura, que le carbonizó el ojete. Las autoridades buscaron tranquilizar a la población diciendo que era por el exceso de manÃes, pero no fue asÃ. Y dos meses después hubo otro caso similar", señaló.
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Rápido y furioso
Francois Gavary, experto en el tema que también dirige una ONG francesa que financia cirugÃas para mejorar la visión de escarabajos del norte de Costa Rica, dijo que otro fenómeno ya advertido "es que los dopes han venido adquiriendo, en las últimas décadas, una mayor velocidad de salida. En Europa un pedo normal salÃa a 23 km/h en 1980, y ahora estamos encontrando casos en los que se llega a los 720 km/h. El culo queda prácticamente partido, y las personas próximas corren peligro. En el metro de Barcelona, en 2007, un muchacho que estaba tocando clandestinamente el traste de su profesora de geografÃa, perdió el antebrazo al recibir de lleno un impacto de ese tipo", relató.
El especialista dijo que esa circunstancia "incluso genera otro tipo de riesgos, impensados apenas unos años antes. En algunas ciudades de Galicia, por ejemplo, ya se produjeron casos de asaltos a bancos por parte de bandas que tirán pedos a alta velocidad y que amenazan de ese modo a cajeros y guardias. Una vez que vacÃan el tesoro del banco, se suben los pantalones y huyen", contó. La policÃa gallega hasta ahora no tuvo resultados para esclarecer los delitos, algo previsible si se tiene en cuenta que los identikits difundidos reproducen modelos clásicos de culos.
En el congreso se habló además de otro rasgo nuevo: la duración de la expulsión pedosa. Zakar apuntó que un cuarto de siglo atrás "un pedo 'largo' duraba, a lo sumo, cinco o seis segundos. Ahora estamos detectando casos de hasta tres horas continuadas e ininterrumpidas de salida gasÃfera. Esto va a introducir profundos cambios en la vida social, por ejemplo en la de los empleados de oficinas que estaban acostumbrados a salir un ratito al pasillo o la calle para descargar un pedito y volver. Esta gente va a quedar directamente sin empleo", vaticinó.
Ante todo esto, ¿qué previsiones se pueden tomar? "Pocas -admite Gavary-, porque hay una casi nula inversión en investigación sobre estos temas. De hecho, lo ideal serÃa encontrar una vacuna contra el pedo huracanado carbonizante, pero estamos muy lejos de eso. Mientras tanto, lo fundamental es la prevención: evitar el consumo de bebidas alcohólicas blancas, no excederse en la ingesta de legumbres, no mezclar Nesquik frÃo con pizza ,y dormir boca abajo, ya que es preferible hacer volar el techo antes que incendiar el colchón".
El encuentro cientÃfico, sobre el final, hizo un llamado a las potencias mundiales a destinar fondos a prever soluciones para el problema, y rindió homenaje a todos los asistentes caÃdos en la riesgosa tarea de medir velocidades y temperaturas para los estudios mencionados.
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Tardará, tardará.
Ni modo. Tampoco ingenio o compromiso del real, es decir, ese compromiso con alguna causa que puede llegar a poner en riesgo el empleo, la reputación,...