Las afirmaciones del ministro de Salud de Brasil, José Gomes Temporao, diciendo que la presión arterial se puede bajar a niveles normales teniendo "mucho sexo", hizo rodar en hospitales y centros de salud una bola de nieve que ahora resultará difÃcil de parar (o de dejar de mantener parada, según se mire), ya que esas declaraciones fueron utilizadas por miles de sujetos como una excusa para exigir y obtener servicios no previstos en nosocomios públicos y privados.
"Estamos tratando de controlar la situación, pero de momento no lo logramos", dijo una directora de área del Hospital Perrando, de Resistencia, en comunicación telefónica con AN. La mujer hablaba encerrada con un grupo de enfermeras en su despacho, y a través de la lÃnea podÃan oÃrse los golpes que una turba de desaforados daba a la puerta de la oficina. "¡Bajenón la presión, bajenón la presión!", se oÃa gritar a la masa.
En el Hospital de Sáenz Peña, en tanto, el cuerpo local de bomberos debió intervenir esta madrugada para arrojar chorros de agua helada sobre los pacientes de la sala de cuidados intensivos, quienes sin desconectarse sueros y sondas corrÃan por los pasillos a dos médicas residentes, una de las cuales no pudo evitar un abotonamiento en el sector de farmacia. "Era gente que tenÃa 19/15", contó la profesional, que, no obstante, rescató que, al menos, "después se fueron con 12/8".
Gobierno de degenerados
Gomes Temporao dijo a la prensa brasileña que no sólo hay que atacar la hipertensión con una dieta sana y actividad fÃsica al aire libre, sino también matraqueando. "Además de comer cinco porciones de fruta por dÃa, yo propondrÃa practicar sexo cinco veces por dÃa", dijo el ministro, tras lo cual, aparentemente, surtió a los periodistas que lo entrevistaban.
Las declaraciones del funcionario calentón, lejos de quedar como una anécdota, dieron la vuelta al mundo, y en el caso del Chaco en particular, despertaron un verdadero furor empomatorio con el que las autoridades provinciales ahora no saben qué hacer. Los dichos del ministro brasileño circulan por hospitales, sanatorios y centros de salud, mediante audios grabados en celulares, fotocopias, mensajes de texto y apuntes escritos a mano sobre gasas y algodones.
"Ese hombre es un irresponsable", condenó la doctora LucÃa Vanegotche, del puesto sanitario del Barrio La Toma, de Barranqueras. "Con un recorte de diario donde están las declaraciones de este tipo, hoy nos cayeron cinco changarines al consultorio. Pelaron las garompas de una, y dijeron: 'Nos duele la cabeza y sentimos un zumbido en los oÃdos'", relató la profesional.
En el Hospital de Villa Angela, un ginecólogo de 64 años, a punto de jubilarse, murió de un infarto al ser capturado por una horda de diecisiete pacientes que lo obligaron a despresurizarlas una tras otra en un habitáculo del servicio de radiologÃa. "Faltó poco, iba por la dieciséis", se lamentó un asistente que vio el episodio escondido detrás de un dispenser de agua.
En las afueras de Resistencia, en tanto, el asunto dio lugar a un negocio paralelo impensado. El local "Kleopatra", sobre ruta 11, lugar clausurado tiempo atrás por ser un prostÃbulo que funcionaba irregularmente, reabrió sus puertas anoche, esta vez habilitado como "clÃnica alternativa". Eso generó la queja de numerosos vecinos, y sobre todo de los propietarios de varios sanatorios, que vieron que la mitad de sus pacientes internados se mudaron al nuevo servicio.
Angaú Noticias quiso conocer qué medidas piensa tomar el gobierno provincial frente al descontrol imperante, pero la comunicación con el ministro de Salud, Francisco Baquero, se cortó abruptamente cuando ingresaban a su despacho abuelas del cotolengo Don Orione, que pensaban plantearle un petitorio.
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Tardará, tardará.
Ni modo. Tampoco ingenio o compromiso del real, es decir, ese compromiso con alguna causa que puede llegar a poner en riesgo el empleo, la reputación,...