Integrantes de las camadas de estudiantes secundarios que egresaron del nivel medio entre 1940 y 1995 preparan para el 25 de Mayo la denominada "Rata del Bicentenario", movida que pretenden convertir, a la vez, en un monumental acto de repudio a "las rateadas insulsas, industrializadas y macdonaldónicas que actualmente se organizan a través de Facebook y otras redes sociales que nos chupan un huevo".
Asà se expresa un documento difundido por el sector, que remarca la necesidad "de que todo el pueblo argentino reivindique la gloriosa rata artesanal construida hombro con hombro, cara a cara. Las ratas, como las revoluciones, crecen desde el pie. La diferencia entre aquellas rabonas armadas a fuerza de pegar lealtades y éstas que se organizan con sólo subir un mensajito a la güeb, es la misma que hay entre levantarse con todas las de la ley a la linda del barrio y sacudirle a una muñeca inflable", afirman.
Operación en marcha
Domingo Peralta, uno de los promotores de la Rata del Bicentenario, es un chaqueño que egresó del Colegio Industrial de Resistencia en 1982. En diálogo con AN, dijo que la idea es que la Rata del Bicentenario "se haga el 25 en todos los pueblos y ciudades de la Argentina. Es un desafÃo grande, porque la convocatoria es a borrarse de los actos de ese dÃa. O sea que al que lo pillen le va a calzar doble falta y amonestaciones. Por eso es una demostración de fuerza".
Sin embargo, Peralta reconoce que la organización no es sencilla. "Lo que nos planteamos con los muchachos -dice, señalando a su alrededor a hombres y mujeres de entre 40 y 87 años- es que esto tiene que ser con las mismas armas nobles de aquellas ratas puras y épicas de los buenos tiempos. O sea, nada de Facebook, ni de correo electrónico, ni de messenger, ni de célu. Todo es cara a cara o por teléfono fijo. A lo sumo se permite tirar bollitos de papel a la persona a la que se le quiere hacer llegar el mensaje. Y claro, asà se hace cuesta arriba", admitió.
Otro inconveniente es que los organizadores están afuera del sistema que pretenden revolucionar, y no están logrando una llegada significativa entre los estudiantes secundarios actuales. El movimiento, que ya tiene ramificaciones en 16 de las 24 provincias argentinas, acordó, en ese sentido, que cada miembro actúe en el ámbito de la que fue su escuela secundaria. En el caso de aquellos parias que por vagos o burros desfilaban por más de un establecimiento, les corresponde "trabajar" el colegio en el que hayan permanecido más tiempo.
Lucha desigual
Peralta comentó que "permanentemente aparecen asuntos por resolver. Por ejemplo, hay compañeros que fueron a sus escuelas y se encontraron con que ahà ahora hay un Todo por 2 Pesos, o una sala de juegos en red. Y otro problema es que para hablar con los chicos lo ideal es entrar y operar en los recreos, pero son rápidamente expulsados por los celadores, que creemos que siguen siendo los mismos de nuestra época".
"Además los pendejos de mierda no escuchan, no escuchan, ¡no escuchan, carajo!", se indignó Luciano Kaczkapsky, promoción 1948 de un colegio santafesino. El hombre, que habla trabajosamente por no poder dominar su dentadura postiza y hace bramar los catarros cada treinta segundos, dice que abordó a un grupo de adolescentes en la vereda "y en lugar de atenderme se pusieron a pasarse entre ellos mi gorra".
También reveló, mostrando su mano vendada, que intentó un gesto paternalista al acariciar el rostro de una joven que llamándolo "abuelo" le regaló un chupetÃn "y me corté todo con los clavos y ganchos que tenÃa en la jeta".
Por eso, una estrategia elegida por el grupo es hablar, en primer lugar, con los propios hijos o nietos que cursan la secundaria. "Pero como suelen ser relaciones de mierda, el efecto es contraproducente. Asà que en algunos casos se les está pagando a los pendejos para que hagan correr la bola. Pero ahà entramos en una contradicción, porque es caer otra vez en la rateada sin alma", señala Peralta, permitiendo que asome, por primera vez, una cierta desazón. No obstante, de inmediato agregó que "ya hay más de quince estudiantes que adhieren a la iniciativa".
Más allá de los números
Como para salvar las papas, otro de los voceros, Crecencio Bustamante (promo '64 de un colegio de Paraná), planteó que de todos modos "lo del 25 no se va a medir en función de los números, sino de ver muerta o viva una forma de entender la rata".
Bustamante, que cuenta con orgullo que repitió cuatro veces tercer año y circuló por once colegios para poder ser bachiller, señala que "lo malo de estas rateadas masivas a través de las redes sociales, es que se pierde la magia. Antes, armar una rata era una experiencia excitante, movilizadora. Era una celebración de la amistad, pero sobre todo de esas lealtades que estaban más allá de las conveniencias".
"Para cagar la prueba de BiologÃa -ejemplificó-, no sólo se rateaba el asno que pensaba que el pistilo era una especie de poronga de la flor, sino también el chico diez que se sabÃa todo, pero que entendÃa que si se quedaba cagaba a los compañeros".
"Para lograr eso, habÃa que hablar con el cumpa, habÃa que convencer, habÃa que prometer un mundo mejor. Es más, habÃa que lograr que el otro lo toque con la punta de los dedos", dice Bustamante, generando que los otros, como era de esperar, lo empiecen a tratar de marica entre risotadas. "¡Y qué podés esperar de estos turros!", retruca él, con su propia risa y hombros encogidos.
"HabÃa algo muy claro: nadie se hacÃa una rata con alguien que no era su amigo". Logró colar la frase antes de que el grupo volviera, mate en mano, a analizar el mapa sobre el que organizan el gran golpe.
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Tardará, tardará.
Ni modo. Tampoco ingenio o compromiso del real, es decir, ese compromiso con alguna causa que puede llegar a poner en riesgo el empleo, la reputación,...