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Analistas coinciden en que volver a rascarse más el culo fue lo que le permitió a Nadal recuperar su nivel

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¿Tratamientos médicos que salieron bien?¿Una nueva estrategia de juego?¿Cambios en el entrenamiento físico? Nada de eso, distintos analistas sostienen que el regreso de Rafael Nadal al más alto escalón del tenis mundial tiene como razón principal a la decisión del entorno del español de permitirle que volviera a rascarse el culo como antes.

 

"Los padres, tíos y primos de Rafa habían logrado dos años atrás que él se comprometiera a rascarse cada vez menos el orto en los partidos. Sentían vergüenza de la situación, y además en sus ámbitos de relación recibían burlas constantes y eran llamados 'culos sucios'. Sin embargo, ese cambio de hábitos terminaría restándole calidad al juego de Rafa", dice Jorge Sena Pujol, quien en algún momento formó parte del equipo de entrenadores de Nadal y asistió a otros top ten.

El fue testigo, también, del gran esfuerzo que el ahora número 1 del mundo volcó para alcanzar el objetivo que se había propuesto por amor a su familia. Los resultados no aparecieron pronto, ya que Nadal llevaba muchos años con ese tic de meterse los dedos en el traste antes de cada saque, frente a los ojos de millones de personas.

Como informara en su momento Angaú Noticias, eso motivó la queja de numerosos tenistas, que protestaban por tener que hacer un saludo de manos con el mallorquín al término del partido. "Te quedaba un olor a culo impresionante", recordó alguna vez André Agassi.

El trabajo de reeducación de la estrella no fue sencillo. En un principio se obligó a Rafa a entrenar haciendo los saques con la mano libre atada. Así, logró lanzar la pelota al aire con el pie derecho, pero en pocos días ya había aprendido a usar los dedos del pie izquierdo para repetir la rascada orteril. "Era un espectáculo penoso, y además solía terminar con el tobillo esguinzado", contó Sena Pujol.

 

El desafío de conocerse a sí mismo



Presionado por su familia, Nadal no abandonó el proyecto, y así siguieron distintos métodos que no dieron resultado, hasta que un amigo de la infancia tuvo la genial idea de ponerle tramperas para ratas en medio de las nalgas. Cada vez que Rafa quería rascarse el culo, los dedos le quedaban aplastados de manera fulminante por el dispositivo.

Ese traumático sistema fue dando frutos, aunque Rafa estuvo a punto de perder el dedo índice. Fue así que comenzó la etapa que asombró al mundo, cuando el jugador se mostró en los partidos del circuito con otra actitud, menos mugrienta, y podía pasar sets enteros sin tocarse la canaleta. Su familia creyó encontrar al fin la paz. Pero algo iba a fallar.

"En aquel momento no nos dimos cuenta, pero luego sí: a medida que Rafa iba dejando de manosearse el orto, su juego perdía brillo. Cuando comenzamos a considerar esa relación entre una cosa y otra, pensamos que podía ser una simple coincidencia. Sin embargo, en un partido le dijimos que volviera a rascarse como antes, y el cambio fue notable: era el Rafa de antes, explosivo, letal, invencible", dijo Manuel Ferello Yaniz, deportólogo que acompaña a Nadal desde hace cinco años.

A partir de allí, los hechos fueron certificando de manera irrefutable que el tenis de Nadal estaba íntimamente (jio jiooo) ligado al hábito de autoexploración anal del tenista más popular del planeta. Roland Garros, este mes, demostró que Rafa es, otra vez, el mejor de todos, y que  quien quiera superarlo deberá lograr dos cosas: jugar de una manera sublime, y soldarle un slip de lata.

 

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Actualizado ( Sábado, 12 de Junio de 2010 19:38 )  

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