Con el más que revelador título de "Cada vez más hombres se animan a los travestis en la región", el portal de Radio Sudamericana de Corrientes difundió un artículo sobre la actualidad en la contratación de servicios sexuales. El informe, basada en una gran multiplicidad de fuentes (bah, no, sólo el breve testimonio de la empleada de un telo), merece ser reproducido y analizado.
Vayamos al valioso texto:
"Un nueva tendencia sexual aflora tras las puertas de los alojamiento transitorios de la región".
¿Aflora o desflora? Jio jio jioooooooo.
"Cada vez es más notable la tendencia de hombres que optan por otro".
¿Y no por el mismo?
(¡cuac!)
"Al menos así lo evaluó María, una empleada de un motel de Resistencia, quien decidió mantenerse en el anonimato".
No importa, con ese nombre va a ser fácil ubicarla.
“El consumo de la oferta sexual de travestis es elevado. Se consume gran cantidad todos los días”, relató en contacto con Sudamericana.
¿"Gran cantidad" medida de qué forma?¿Muchos travestis?¿Muchos centímetros?
"La recepcionista contó que de todas las visitas que reciben en el hotel, la mayoría son hombres con travestis".
¿Y cómo sabe que las mujeres no van con otras mujeres vestidas como tipos?
"El perfil de los clientes comprende un amplio abanico etario y económico. 'Son jóvenes de 25 años en adelante. De hasta 70 años. Muchos casados'”, contó.
María es muy atrevida. No sólo les pide el DNI para ver la fecha de nacimiento, sino que encima, antes de darles una habitación, les pregunta si son solteros o casados.
"Consultada sobre los motivos de la tendencia, María apreció que 'es una elección sexual más. No pasa por la morbosidad. Es un deseo sexual'".
María es una grossa. Atiende en el telo, pero es psicóloga social.
"'Si bien muchos de ellos no se consideran gays porque hacen de activos, en el fondo lo son -agregó-. El travesti cuando se saca la ropa sigue siendo hombre'”.
María la tiene re-clara (y los travestis albinos también). Pero además, es provocadora. Tenemos entendido que en más de una ocasión, en su tarea como recepcionista, se dieron diálogos como éste:
María: Buenos días, bienvenidos a Full Matrak Motel.
Tipo con trava: Gracias, ¿qué habitación podemos ocupar?
-¿La quiere simple o especial?
-¿Qué diferencia hay?
-En casos como el suyo, que viene con un travesti, la diferencia es que en la especial usted tiene sobre la almohada, gratis, un pomo de crema antihemorroidal.
-Eeeh... No, la común nomás.
-Muy bien, un minutito nomás que le tomo unos datitos.
-¿Datitos? Nena, yo lo único que quie...
-¿Edad? Entre 25 y 70 seguro, ¿no?
-Tengo 48, pero escuchame...
-¿Casado, como muchos?
-Sí, pero qué tiene que ver si...
-Ya está, ya está. Pase por la 15, por favor. Ah, y llévese este folletito, que ahí se le explica bien que aunque usted se haga el piola diciendo "soy activo", igual es puto, ¿sabe?
¡Pero qué jodida esta María, che!
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Tardará, tardará.
Ni modo. Tampoco ingenio o compromiso del real, es decir, ese compromiso con alguna causa que puede llegar a poner en riesgo el empleo, la reputación,...