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07 de Febrero
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Los hombres y el Día de la Mujer

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El Día Internacional de la Mujer, quiérase o no, es un brete para cualquier tipo con novia o esposa. A su vez, hasta el más borrico sabe que es una fecha en que las minas se vuelven imprevisibles, imbuidas de repente de una suerte de mística de género que las pone bravas.

Entonces, ¿qué hacer en un día así? Pasa de todo. Por ejemplo:

El suicida. Se levanta sin acordarse de la fecha, lo cual ya lo pone en situación de alerta amarilla ante los ojos de su mujer, que lo mira como queriendo perforarlo con la mirada. Encima, al tipo se le ocurre hacer el chiste de tirarse tres pedos bajo las sábanas antes de ir al baño, y cuando vuelve pide-ordena: "Hacé tus mates de mierda".

Finalmente, y tras hartarse de tirar indirectas ("¡Ah, hoy es 8 de marzo", "Gordo, ¿te fijás en el almanaque y me decís qué día es?") que no llegan a destino, ella revienta y dice: "¡El Día de la Mujer y ni un puto saludo, machista de mierda!".

Entonces, el tarado pide disculpas, se escapa sigilosamente por la tarde y vuelve convencido de que arregla todo. La encuentra masticando odio en el living mientras mira las noticias, y le dice: "¡Ta taaaaaaaaaan!¡Mirá el regalito que te traje!".

Ella, buscando mantenerse con cara de orto pero vencida por una sonrisa, toma el paquete con un gran moño, y lo abre. "¿Te gusta? -apremia él-, es el modelo más caro, con lucecita de encendido, varias funciones, vapo...", y deja de hablar cuando ve que ella, tras unos segundos de desconcierto, toma la plancha y se la tira directo a la cabeza.

El fundamentalista. El auténtico machista, que ni bien se levanta deja en claro: "No tengo por qué saludarte, porque si no hay un Día del Hombre no veo por qué tiene que haber un Día de la Mujer". Eso sí, finalmente la invita a cenar. "¿Qué te gustaría comer?", pregunta. "Hmmm, algo con ostras", pide ella. "No, 'algo con ostras' no, decime qué exactamente, así averiguo qué lleva y te traigo los ingredientes", dice él, y agrega: "¡Dale, pelotuda, apurate, o quién sabe a qué hora vas a terminar de cocinar!".

El sojuzgado. El extremo opuesto al anterior. Friega, lava y centrifuga todo el año, así que el 8 de marzo es directamente una pesadilla que comienza a padecer desde varios días antes. La jermu invita a las amigas del laburo a pasarlo en su casa, y entonces él tiene que dejar todo a punto, pintar paredes, adecentar el patio, rasquetear el baño y cocinar bocaditos trolangas aprendidos mirando Utilísima.

Ya en plena cena, y por exigencia de ella, tiene que bailar haciendo coreografías detrás de los dos strippers que se frotan contra la jeta de la jermu y las otras atorrantas.

El bienintencionado involutivo. "¡Ya vas a ver la sorpresa que te voy a dar mañana cuando te levantes, mi amor!", promete el 7, antes de darle a ella el beso de las buenas noches. Su idea -que ella intuye fácilmente- es no levantarse a las 9, como de costumbre, sino a las cinco y media, para prepararle a la jermu un desayuno a todo culo antes de que ella deba salir a las 6.30 para su laburo.

A las 5.30 suena el despertador. Él lo apaga, y piensa: "Que lo remilparió, qué poco parece que dormí. Bué, dos minutitos de fiaca y me levanto para hacer lo de la bruja".

5.33. "Dos minutos son una mierda, había sido. Bah, hasta las y 35, así es número redondito".

5.35. "Pensándolo bien, ¿para qué le voy a hacer jugo de naranja, si con el café con leche le puede dar dolor de estómago? O sea que hay 5 minutos que ya no los necesito, así que me quedo un poquito más en la camuchi".

5.40. "Lo de los platitos con las distintas mermeladas no hace falta. Le pregunto a ella de cuál prefiere y le traigo el frasco. Dos minutos y me levanto, sí señor".

5.53. "Puta madre, me dormí un poquito. Bueno, che, a levantarse, que ésta se se va a despertar enseguida. Bah, un minuto, más puedo, total no le bato tanto el café y listo".

5.56. "No le caliento las medialunas, si igual son ricas. Ese minuto y medio ya no lo necesito, así que me da tiempo de estirarme un poquito acá".

6.00. "Muy de puto tráerselo a la cama, le aviso cuando está todo y que vaya a la cocina, así lo digiere mejor, incluso. Bueno, che, último minuto en la cama, eh".

6.02. "Puta, ya está en el baño, ésta. Bueno, última fiaquita y me levanto. De últimas le hago el café con leche, y lo demás que lo lleve en una bolsa. Le conviene más comerlo en el laburo, si siempre dice que a media mañana se caga de hambre".

6.14 (entreabriendo un ojo y viendo la hora). "Pusha... sho... ma shí... no le caliengto el café, shi en la India o no shé dónde lo toman fríojjjjjzzzzzzz....".

6.29. Ella lo despierta: "Chist, chist, Tito, ¡Tito! Ey, Tito.

Él (despertándose alterado y baboso): ¡Eh... eh.... qué pashajjj!

Ella (adiestrando la frustración y dándole un beso): Nada, me voy ya a la oficina.

Él: ¡Uy, qué cag...! Eeh... ¡Felish día mi morrr! 

Ella: Gracias, chau.

Él (cuando la ve ya saliendo de la habitación): ¡Ah, che, Lucy, cuchá! En el living está mi pantalón. Sacá cinco pesos y comprate dos Melbas, ¿sí?

 

 

 

 

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Actualizado ( Miércoles, 11 de Marzo de 2009 01:08 )  

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