No es nuestro caso, pero hay gente que miente. Sí, gente que no dice la verdad. Es más, nos contaron hace poco que la mayor parte de la gente miente, y que prácticamente todos alguna vez han dicho algo falso, aunque más no sea bajo el paraguas de lo que se ha denominado "mentiras piadosas".Nos pusimos a averiguar, y encontramos los siguientes tipos de truchadas:
La mentira de supervivencia. Es el típico caso de la llamada de la/el amante a las dos de la mañana, que la persona en trampa atiende, y responde con un volumen de voz similar al que tendría un bicho bolito si hablara, y con el cual apenas se escuchan palabras sueltas como "te dij..... nunc... llames ac... mañ... de la tard.... y te part... ulo... amita... yo tamb... e quiero".
Después corta, ve que la mujer lo está re-junando desde la cama, y dice: "¡Pero qué hijo de puta este Roberto, mirá a la hora que me llama para preguntarme si hice el pedido de biromes!"
La mentira por la paz. Suelen ser más usadas por maridos de más de cinco años de matrimonio, y el top five está integrado por "¡Faaaaa, qué hermoso peinado te hicieron!", "¡Pero no seas boluda, qué vas a estar gorda!", "La lazaña te salió exquisita, ¿en serio nunca antes la habías hecho?", "La puta, qué bien que manejás" y "Estás más buena que cualquiera de tus amigas".
Entre las mujeres, el ranking está integrado por "Uffff, nunca conocí a alguien que la tenga así de grande", y en los otros cuatro lugares está la misma frase.
La mentira "fin que justifica los medios". Entre los hombres, los primeros cinco lugares son: "Te prometo que sólo la punta y cinco segundos", "No, qué cagada, no puedo, me inhabilitaron la tarjeta", "Te prometo que cinco segundos antes de acabar te aviso", "Por supuesto que no te estoy diciendo que invites a tu hermana a la pileta por algún interés con ella" y "Te juro que pensé que había metido sólo la punta y ni cuenta me di de que había pasado media hora".
Entre ellas: "No te preocupes, Ernesto es gay", "Las chicas de la promoción decidieron hacer otra cena más esta semana (y ya van cinco)", "Tarjeteame esto y yo te pago cuando recibas el resumen", "Mario también es gay" y "Las chicas de la promoción y mis amigos gay armaron otra cena más, que va a durar todo el fin de semana largo".
La mentira original. De ambos sexos, en la primaria: "Me dolía la panza, señorita".
La mentira adolescente. "Yo no tomo, papá, los demás sí, pero yo no curto ésa".
La mentira adulta. "¡Mirá si yo a tu edad iba a andar haciendo eso, pendejo de mierda!"
La mentira laboral. "El personal de Garkex SA lamenta profundamente el fallecimiento del director de la firma y eleva una oración por su alma, rogando a Dios que dé cristiana resignación a su familia".
La mentira institucional. "El objetivo de este gobierno es trabajar por los que menos tienen", "Esta Justicia es absolutamente independiente", "Los que buscamos estar en una banca entendemos a la política como un acto de servicio", "En este organismo de contralor no hacemos la vista gorda con nadie" y "Los empresarios somos conscientes de que la mayor rentabilidad surge de trabajar por el bien común".
La mentira onda dedo en el orto: "Aproveche la situación, que toda crisis es una oportunidad".
La mentira electrónica. "Disculpe las molestias ocasionadas".
La mentira telefónica. "¿De parte de quién?... A ver, espere... Mire, le va a resultar imposible, porque está en una reunión".
La mentira final. "Tranquilizate, vas a ver que te ponés bien".
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Tardará, tardará.
Ni modo. Tampoco ingenio o compromiso del real, es decir, ese compromiso con alguna causa que puede llegar a poner en riesgo el empleo, la reputación,...