Angau Noticias

Domingo
05 de Febrero
Tamaño Texto
  • Aumentar fuente
  • Tamaño original
  • Reducir fuente
Inicio >> Varieté >> Las pequeñas hijaputeces diarias que nos recuerdan que somos argentos

Las pequeñas hijaputeces diarias que nos recuerdan que somos argentos

E-mail Imprimir PDF

A los argentinos, cagadas grandes nos viven haciendo. Para eso, finalmente, están los gobiernos. Grandes afanos, pagos de una deuda externa fraudulenta, negociados con empresas multinacionales que se la pasan jodiendo a sus usuarios, etcétera. Pero además, están las pequeñas hijaputeces diarias que nos prodigamos nosotros mismos, maravillosos ciudadanos del mejor país del mundo.


Veamos un breve y ejemplificar catálogo:


El que cree que las filas no son para él.  Personaje que pasa intacto de generación en generación. Cuando uno lleva dos horas en el banco o en el módulo municipal esperando para pagar sus deudas (porque en la Argentina hasta para pagar hay que esperar), aparece él. 

Cara de boludo, se aproxima a algún conocido que está adelantado en la cola, y uno ve que entrega descaradamente sus facturas y la guita para garparlas. Eso cuando no va directamente a encararlo al cajero, que suele ser su amigo y se caga en los demás.


El hijo de puta tiene tan desarrollada su hijaputez, justamente, que si alguien se atreve a escracharlo, se ofende más que el que lo denuncia. Pero por suerte casi nadie salta, y a lo sumo se putea en voz baja, porque para eso también somos argentos.


El que tira mierda a la calle. Pese a tanto pregón sobre la “conciencia ambiental” y todo ese rollo, esta tipología de hdp todavía existe en las ciudades, tanto en el centro como en la periferia. Ante la falta de red de cloacas, el guacho conecta su desagüe de mierda no a un pozo ciego, sino a la calle, de modo que los fluidos soretosos de su orto y de los ortos de toda su familia llegan a la vía pública con total libertad.


Uno sueña con el día en que la justicia popular lo siente al tipo en el medio de esa calle, atado a una silla, con un hermoso embudo ensartado en la boca, por el cual todos podamos volcarle, vaso a vaso, esos deliciosos efluvios que el forro de mierda obsequia a su comunidad.


El que “no se da cuenta de que querías estacionar”. Lo suyo, al lado de otras situaciones, parece inofensivo, pero igual dan ganas de cagarlo a piñas. Opera cuando hay un codiciado lugar vacío para estacionar en el centro. Si uno hace la correcta, de ponerse un poco adelantado a ese lugar y colocar balizas antes de estacionar reculando, él se hace el reboludo y se acomoda metiendo su coche antes. Lo hace mal y con la maniobra inadecuada, pero el tema es ensartar su vehículo ahí antes que vos.


En estos casos, se recomienda tomarse el tiempo para estacionar a cinco cuadras, y volver a pie al mismo sitio para rayar toda la pintura del hijo de puta con un destornillador, un pedazo de vidrio o un tenedor (las rayas sobre la chapa, en este caso, quedan mejor)


El chupaortos de oficina. Ya hablamos de él en otro foro, pero vale la pena recordarlo en esta ocasión. No le basta con conseguir el favor de sus jefes lamiéndoles la pija diariamente, riéndose de sus chistes de mierda como si fueran geniales ni invitándolos a cenar para que si quieren se cojan a su esposa. No, también necesita cagar a sus compañeros, contando sus haraganeadas e inventando otras para quedar como el máximo laburante de América Latina.


Como ya dijéramos también, la justicia universal, al menos, pone las cosas en su lugar convirtiéndolos en cornudos  irredentos, a los que sus mujeres  guampean hasta con Dumbo.

El que te hizo un laburo en tu casa “con garantía”. Caso típico: el plomero fue a arreglar la mochila del inodoro, porque apretando el botón de mierda no salía nada de agua para evacuar el sanitario después de ser usado.  El tipo fue, te arrancó la cabeza pero al día siguiente todo está igual. Lo llamás:


-Hola, don Francisco, Acuña del  Barrio San Cayetano le habla. El inodoro que arregló ayer está igual, no sale nada de agua al apretar el botón.


-¿Pero entre cagada y cagada ustedes esperan antes de apretar el botón nuevamente? Porque el agua no carga enseguida, eh.


-Sí, don Francisco, además no tenemos cólera, no usamos el inodoro compulsivamente. El tema es que no sale nada.


-¿Pero aprietan el botón del inodoro, el botón que es?


-Don Francisco, no somos pelotudos, obvio que apretamos el botón del inodoro, ya sabemos que con el control remoto de la tele no funciona.


-Muchacho, a mí no me faltes el respeto, porque vos tendrás estudios y todo eso pero no soy más que vos, pero menos tampoco, ¿tendiste?


-Mire, usted es el que me sale con una gansada, preguntándome si esperamos, si apretamos el botón correcto, como si el inodoro tuviera un panel lleno de comandos.


-Lo que pasa es que ese repuesto que yo te puse está calculado para un uso normal, tendés, y a mí se me hace que vos y tu familia se la pasan cagando. Yo cuando estuve laburando vi que se la pasan comiendo mandarinas, ciruelas y todo eso. Encima tu mujer toma Activia, así que semejante soreteada que se debe pegar todas las mañanas.


-Mire, no me voy a poner a discutir con usted nuestra vida intestinal. El tema es que usted vino ayer, me cobró 180 mangos y hoy el inodoro está igual. Usted me dijo que el trabajo era con garantía por seis meses.


-Claro, pero vos me decís que ya usaron el inodoro. Con eso no te corre la garantía.


-¿¿Pero y qué esperaba, que estuviéramos seis meses sin ir al baño??


-No, pero tampoco que cada cinco minutos, si estaban aburridos, se pusieran a garcar. Eso es para usar cuando se necesita, no es para jugar, muchacho. Encima seguro que tiran todo el papel ahí adentro, y así se tapa todo.


-¡No tiramos nada de papel!


-¡Ah, qué bonito, limpiándose con las manos, eh! Se les veía la pinta de asquerosos…

¿Y vos,  qué otras hdpeces diarias podés agregar a la lista?

Comentarios (22)Add Comment
Escribir comentario
 
  + chico | + grande
 

busy
Actualizado ( Miércoles, 08 de Abril de 2009 09:35 )  

Zona Lectores

Lo que esperamos

Tardará, tardará.

module by Inspiration

Angaú fuera de joda

El periodismo en la era de la vociferación

Ni modo. Tampoco ingenio o compromiso del real, es decir, ese compromiso con alguna causa que puede llegar a poner en riesgo el empleo, la reputación,...

module by Inspiration